Publicidad:
Terra
La Coctelera

S.E.T.I. Señales de Otras Civilizaciones

25 Marzo 2011

Licantropia

La palabra Licantropía (Del griego lucanqrwpia, de lucanqrwpos, licántropo.) Término psiquiátrico. Define una manía en la cual el enfermo se cree convertido en lobo e imita los aullidos de este animal. Algunas historias pintan al licántropo como víctima de "brujería"; otras, como un hombre depravado y ansioso de comer carne humana, que temporalmente tomaba forma de lobo. En Francia, los licántropos reciben el nombre de loup-garou. En el Périgord, al hombre lobo lo llaman louleerou. En México a este tipo de seres se les conoce como nahuales aunque en algunas definiciones dadas por algunos brujos o chamanes el término de nahual es mas una parte que integra a nuestra dualidad considerando también la existencia de el tonal que se podría definir como lo que vivimos o lo que pensamos aunque en realidad ambas definiciones según expresan los mismo brujos son difíciles de entender verbalmente ya que el nahual es como la personalidad mística de cada uno de nosotros en donde se encuentran las cosas mas misteriosas y ocultas de nuestro ser y que muy pocos tratamos o logramos encontrar dentro de nosotros mismos; es por eso que cuando a alguna persona le vemos muy marcado el parentesco con algún animal y esta esta en acuerdo de que tal vez en su otra vida fue ese animal , entonces podemos decir que ese animal o ser interior se trata de el nahual de aquella persona. Tal vez parezca un poco confuso el tratar de definir a precisión todo esto, pero en muchas culturas al hombre se le ha dado una estrecha relación con los animales, como ejemplo podemos ver que en la India los animales y sobretodo las vacas son sagrados al tener la creencia de que el hombre tiene una ascensión en este mundo a través de varias vidas y el rango máximo de ascensión es la vaca que simboliza al dios Vishnu que es el Dios mas importante y creador de todo para la cultura Hindue. Zooantropía (del griego zjon, animal, y anqrwpos, hombre.) Término psiquiátrico para describir una especie de monomanía en la cual el enfermo de cree convertido en animal salvaje (oso, tigre, hiena, lobo) y siente un deseo desordenado de comer carne cruda -casi siempre humana. Hoy se asocia con algunas formas de histerismo que afectan a ciertas mujeres embarazadas. Esta locura fue frecuente en la antigüedad y dió origen a innumerables leyendas, muchas de las cuales se han incorporado a las tradicionales folklóricas.

El fenómeno de los hombres lobo recibe su nombre, licantropía, del nombre de Licaón, rey de Arcadia, región montañosa de Grecia. Cuenta la historia que Licaón cometió la estupidez de poner a prueba la omnisciencia de Zeus ofreciendo al dios carne humana para comer, y diciéndole que era un picadillo vulgar y corriente. Zeus, por supuesto sabía muy bien que clase de carne era y la cosa no le hizo ninguna gracia. A modo de castigo, Zeus transformó a Licaón en lobo. Ovidio describe la situación en que se encontró el rey: En vano intentaba hablar; a partir de aquel mismo instante sus mandíbulas se llenaron de espuma y solo sentía sed de sangre mientras rabiaba entre los rebaños ansiando matar.

Su vestimenta le fue cambiada por pelo, sus extremidades se arquearon; un lobo... conserva, pese a ello, grandes vestigios de su antigua expresión, venerable es como antes, rabioso el semblante, los ojos relucen salvajemente todavía, imagen de la furia. En las obras y escritos de personajes como Virgilio, Cayo Julio Solino, San Agustín y Santo Tomás, a menudo se menciona a los hombres lobo, También Miguel de Cervantes Saavedra, en su novela "Persiles y Segisminda", refiere el caso de brujos que se convierten en lobos para poder conquistar a los seres humanos. María de Francia, en el siglo XII escribió en su libro "Lai du Bisclaveret" (Romance de Bisclaveret), una de las primeras leyendas que se conocen respecto al tema. La voracidad de los loup-garou u hombres lobo no tenía limites. Son muchas las obras y textos de todas las épocas donde podemos encontrar relatos sobre los hombres lobo. De hecho, la licantropía ha penetrado en todas las culturas pasadas y presentes, Los indios navajos, por ejemplo, creían que los hombres lobo eran demonios nocturnos que se divertían robando ovejas, exhumando cadáveres para despojarlos de las joyas que llevaran y devorando a las víctimas de sus emboscadas, preferiblemente las mujeres. El libro de Daniel describe al rey Nabucodonosor, el monarca babilonio que conquistó Jerusalén, sufriendo de una depresión que fue empeorando a lo largo de siete años hasta que el rey se convenció de ser un lobo. Durante el ocaso del imperio romano, Pablo Egineta escribió una descripción médica de la licantropía que reconocía la leyenda de Licaón. En los siglos transcurridos desde entonces, las explicaciones han girado en torno a toda suerte de cosas, desde las drogas alucinógenas hasta la posesión diabólica. Jean Bodin, médico francés del siglo XVI, escribió que "el Diablo puede real y materialmente metamorfosear el cuerpo de un hombre en el de un animal y causar con ello la enfermedad". Jean de Nynauld y Giovanni Battista Porta culparon del fenómeno de los hombres lobo a las drogas y venenos como el opio, el peyote, el hachís, la belladona y la estricnina. En nuestro propio siglo, los psicoanalistas han intentado "quitarle los colmillos" a la Licantropía interpretándola como una mera manifestación de perversiones sexuales, sádicas, canibalísticas y necrófilas. Cualquiera que sea su causa, sigue levantando la cabeza en todas partes , desde las naciones industriales mas avanzadas hasta china, Africa, América Central y del Sur, Indonesia, Assam y Malasia, si bien en algunas partes se cree que sus víctimas se transforman en serpientes, elefantes, tiburones, leopardos, leones, cocodrilos, búfalos o águilas en vez de lobos (o además de lobos). Hay algunas historias y leyendas que incluso hablan de transformaciones al sexo opuesto como el caso de la historia de el nahual Lucio Ocaña de la Sierra Madre mexicana.

El único factor constante en todas las culturas es el efecto de la luna llena. Cualesquiera que sean las otras condiciones que se requieran, la luna llena es casi siempre necesaria. Veamos, por ejemplo, la Europa del siglo XVI, donde los hombres lobo eran perseguidos con un vigor que, al parecer, no tuvo igual ni antes ni después de entonces. El continente entero creía que las personas tenían las máximas probabilidades de sucumbir la aflicción de la licantropía durante un plenilunio. Al parecer, la única excepción de esta regla del plenilunio está en Sicilia. Allí, según un autor , dice la tradición que "un hijo concebido cuando hay luna llena se convertirá en hombre lobo, como le ocurrirá también al hombre que cierto Miércoles o Viernes del verano duerma de noche al aire libre con la luz de la luna dándole de lleno en la cara. En Palermo dicen que a medida que la luna crece el hombre lobo empieza a sentir el anhelo; sus ojos se hunden en las órbitas y adquieren un aspecto vidrioso..., cae a tierra y se revuelca en el polvo o el barro y se adueñan de el terribles retortijones y jadeos, tras los cuales sus extremidades tiemblan y se contraen horriblemente, aúlla y huye corriendo a cuatro patas, evitando la luz, especialmente (dicen en Menfi) las antorchas, las velas o las linternas". Aun siendo necesaria la luna llena (o nueva) a menudo no puede ejecutar el truco por sí sola. La lista de las otras cosas que se requieren pueden parecer el guión de una pesadilla. Por ejemplo, Petrus Salius, autor de un texto médico que se publico en Venecia en 1682, advirtió que cualquiera que comiese carne de hombre lobo asada se transformará también en hombre lobo. En partes de Alemania la gente ha creído que un simple cinturón, de unos siete centímetros de ancho serviría. El cinturón debe llevarse para que ejerza su extraña influencia... y debe de estar hecho de carne humana. En el folklore alemán abundan las historias de padres que no se acuerdan de que han dejado un cinturón de esta clase tirado por ahí hasta que es demasiado tarde y un hijo suyo de lo ha probado, transformándose en un hombre lobo. Los alemanes también han creído que la séptima de siete hijas consecutivas se transformará en loba y nada podrá remediar su situación. Sabine Baring-Gould observó que a causa de ello muchas séptimas hijas se quedaban solteras.

Hay también teorías teológicas que hablan de intervención divina o satánica. Los romanos, por ejemplo, creían que Diana era la diosa de la inteligencia y de la luz, el mayor castigo que podía aplicar era la transformación en un animal tonto como el lobo, un animal cuya "luz" mental, por así decirlo, se hallaba permanentemente amortiguada. O los europeos del siglo XVI, tan obsesionados con los hombres lobo: sus clérigos gastaban muchas energías debatiendo sobre si el Diablo es capaz de transformarse en hombre lobo o sus facultades se reducen a transformar a los hombres en lobos o simplemente despertar una furia demoníaca en los lobos mismos. El médico Jean Bodin escribió en 1580 que Satanás podía metamorfosear el cuerpo de un hombre en lobo, pero no podía alterar la mente del hombre. Incluso citó a Tomás de Aquino a modo de prueba. En cualquier caso , un hombre lobo raras veces era difícil de reconocer incluso cuando había vuelto temporalmente a la forma humana. En Europa mucha gente creía que cualquier hombre lobo era identificable por la señal del Diablo que lleva en las nalgas, o porque no puede ocultar su poblada cola. Los daneses creían que unas cejas que se encuentran y cruzan sobre la nariz identifican a un probable hombre lobo. Además, toda herida infligida a un hombre lobo seguiría siendo visible al recuperar éste su forma humana. Asimismo, la gente sabía que ningún lobo que mostrara una ferocidad demoníaca o una fuerza extraordinaria debía confundirse con un lobo natural. De acuerdo con la tradición rusa, el licántropo es capaz de adquirir el aspecto completo de un lobo si salta por encima de un árbol caído en el bosque. Otros rituales mencionan que, para convertirse en lobo, el sujeto propicio se debe herir con un cuchillo de bronce, o recitar determinado hechizo, o beber agua recogida de la huella de un lobo. También se hace posible la metamorfosis si el sujeto como el cerebro de un animal que haya sido víctima de un lobo.

En otros países se afirma que el hombre que desee convertirse en lobo deberá preparar un ungüento a la medianoche, bajo la luz de la luna llena. La receta incluye venas de lobo, patas de zorro, sangre de murciélago y la grasa de un niño asesinado. El futuro hombre lobo se untará esa mezcla y se cubrirá con una piel de lobo. Una vez que consiga la transformación buscada, el hechizo durará hasta el día de su muerte (o terminará si alguna persona es capaz de golpear al licántropo en medio de los ojos tres veces seguidas). En Francia se dice que son varias las razones por las cuales un ser humano se puede transformar en lobo. Por lo común, el individuo es un ateo, un bastardo o un condenado cuya maldición suele durar de cuatro a siete años. También se asegura que los hombres lobo son almas enviadas al Purgatorio, las cuales logran escapar de la tumba antes de cumplir su destino. Para ello roen el sudario y lanzan gritos lastimeros desde su ataúd, escarban la tierra que cubre el cadáver y de esa manera hacen que las llamas del infierno afloren a la superficie en forma de pequeñas luces azufrosas de color azul. Cuando eso ocurre, una peste insoportable rodea la sepultura.

Por extraño que parezca, en algunos lugares la metamorfosis de los seres humanos en lobos se considera un acto de fe. Era preciso que hubiera luna llena y, apenas comenzaba a anochecer, el que había firmado pacto con el diablo dejaba la cama para meterse a un lago o a una fuente, de donde salía caminando en cuatro patas, cubierto con piel peluda, y dotado de un enorme hocico, dientes afilados y ojos chispeantes. El hombre lobo tenía ante él toda la noche para elegir a sus presas y devorarlas (excepto los cabellos, que los licántropos no pueden digerir) (síntomas de la tricofagia). Cuando el sol volvía a nacer, el hombre lobo se sumergía otra vez en el agua para recobrar su aspecto humano y hacer la digestión en la cama. Los indios de la costa noroccidental de América del Norte practicaban unas ceremonias de iniciación de los jóvenes guerreros, a las que llamaban kulwana y cuyo propósito era demostrar la valentía de los adolescentes. Esta ceremonia, celebrada cada invierno en noche de luna llena, estaba estrechamente vinculada con lobos vivos, así como con el espíritu de lobos muertos que, se supone, infundirían su ferocidad a los muchachos.

 

 

RITUAL DE LAS TRANSMUTACIONES

Esto es lo que se sabe se las transmutaciones (sphera lunae-sempiternum-auxilium): San Agustín duda seriamente de que Apolonio haya podido ser cambiado en asno por una hechicera en Tesalia. Los teólogos han disertado con generosidad sobre la transmutación de Nabucodonosor en bestia salvaje. Esto prueba, sencillamente, que el sabio Doctor de la Iglesia ignoraba los hechizos mágicos, y que a los teólogos les faltaba aprender mucho sobre la interpretación de un texto sagrado. En este documento (que deberíamos de leer sólo aquellas personas dotadas de razón y fe incondicional), vamos a examinar maravillas que podrían tacharse de increíbles y que, sin embargo, para nosotros están por encima de cualquier duda y discusión. Hablemos sin tapujos de la licántropia o transformación nocturna de los hombres en lobos, la cual ha dado lugar a célebres historias en las reuniones de campesinos. La ciencia -como siempre, incrédula- responde con terquedad que la licantropía se debe a locuras furiosas y a disfraces con pieles de animal. Nosotros, los iniciados en la Alta Magia, asentamos tres principios fundamentales acerca de este fenómeno de la transmutación: 1. Que las personas muertas por los hombres lobo (para nosotros, lobos-duende) siempre muestran señales de sofocación (asfixia), pérdida abundante de sangre y múltiples heridas. 2. Que los lobos-duende cercados, perseguidos e incluso heridos, jamás han sido muertos sobre el terreno. 3. Que las personas que están bajo sospecha de tales transformaciones, siempre han sido encontradas en su casa -después de la cacería del lobo-duende- mas o menos heridas, algunas veces moribundas; pero siempre con su aspecto humano. Para ejercer el poder de la metamorfosis es preciso poseer una voluntad acostumbrada a los actos en que la energía del universo fluye con terrible efecto. Hay que tener también, una gran presencia del espíritu, y un sentimiento de gratitud por los poderes ocultos que acuden a auxiliarnos. Las palabras latinas est, sit, esto, fiat, han sido consideradas por todos los sabios estudiosos de las Escrituras Secretas como las claves de la transformación mágica siempre y cuando sean pronunciadas con plena inteligencia.

 

LA RELACION ENTRE HOMBRES LOBO Y LAS BRUJAS

Ciertas leyendas relacionan a las brujas con los hombres lobo. Se dice que los licántropos acudían a los sabbats o reuniones nocturnas de diablos y brujas, las cuales se llevaban a cabo en los bosques o en lugares despoblados. Quizá, los que parecían licántropos fueran brujos disfrazados que así se entremezclaban en los aquelarres de las brujas. Los brujos y brujas que sembraban el terror en las poblaciones europeas, a menudo se disfrazaban durante la noche para poder merodear con cierta seguridad por las calles donde atacaban a sus víctimas. Si no las devoraban como auténticos licántropos, las sacrificaban en sus actos satánicos. Es probable que los brujos disfrazados contribuyeran a difundir la creencia en los hombres lobo, para quedar libres de sospecha de los asesinatos cometidos.

 

LA RELACION ENTRE HOMBRES LOBO Y VAMPIROS

En todo caso, jamás hay que confundir un hombre lobo con un vampiro, porque la distinción es fácil. Básicamente cualquiera puede convertirse en un hombre lobo. Lo único que se necesita es un plenilunio... y quizá una maldición o pócima apropiada. Contrastando con ello, la única persona que puede transformarse en vampiro es la que casualmente se cruza con uno de los pocos que andan sueltos por el mundo (y que sea mordida por el). Tal como escribió Montague Sumers (el prolífico autor, crítico literario, teatral y folclorista británico): "Un vampiro es algo totalmente distinto de un hombre lobo. Aquél esta muerto; éste está temiblemente vivo...". En ninguna parte se tomaron estas cosas tan en serio como en la Europa del siglo XVI. Entre 1520 y 1630 se denunciaron a las autoridades seculares y eclesiásticas unos 30,000 casos de Licantropía. El miedo a estos seres llegó a ser tan grande que cualquier persona mínimamente excéntrica o con rasgos lobunos como, por ejemplo, la cara estrecha o los caninos largos, se exponía a ser acusada, torturada y ejecutada durante los pánicos que periódicamente provocaban los hombres lobo. También recurrían a la ejecución a tiros y a modo de munición empleaban una bala de plata, ese metal especial que tiene el color de la propia luna. Dicen que muchos hombres lobo no están contentos de serlo y gustosamente harían cualquier cosa con tal de ocultar la maldición o ponerle remedio, ya sea por temor a ser castigados o porque se dan asco a sí mismos. Una supuesta cura consiste en una herida de cuchillo en la frente del hombre lobo o en su cuero cabelludo, lo bastante honda como para que salga sangre y, de forma totalmente casual, este procedimiento se uso en Palermo (Italia) para rescatar a un hombre rico de su dilema lobuno. Algunos hombres lobo trataban de encerrarse en casa, como en una prisión, para evitar que los descubrieran. Copper describió como un licántropo podía encerrarse en su propia habitación durante los plenilunios y tirar la llave a un rincón donde no pudiera encontrarla cuando le diese la locura. Algunos hacían que un amigo o un pariente los atase a la cama. Otros se construían un refugio en un lugar muy apartado de su casa. Copper escribió que un lugar debajo del alero del tejado se usaba comúnmente porque allí el ruido quedaba amortiguado. Podían colocarse barrotes en las ventanas y una gruesa verja en la puerta. Para cerrar la puerta desde dentro se usaban cerrojos y cerraduras complicados que representaran un obstáculo para la mente sencilla de la bestia, pero no para la inteligencia normal del hombre una vez recuperado.

 

TIPOS DE LICANTROPIA

El Lobishome es el individuo que por una causa mas o menos preternatural (es decir, fuera de lo natural), se transforma en lobo y así vive durante algún tiempo. La mayoría de las veces se distingue por su ensañamiento y crueldad, sobre todo con los representantes de la especie humana, pues le recuerdan sus propios orígenes. Cuando en una familia nacen siete hijos del sexo masculino, el último -con el sello del número cabalístico- resulta licántropo, a no ser de que lleve ciertos signos sagrados en el paladar. Supongamos que un matrimonio tiene siete hijas: la última será meiga -bruja. Algo tan lamentable como el lobishome. Las familias prolíficas tienen ya, de antemano, una artimaña para evitar la desgracia del séptimo crío. Esta es, que el padrino del futuro hombre lobo sea uno de sus hermanos. Si los padres se hacen compadres de otro individuo, sin importar lo excelente que sea como persona, el lobezno se demacra, pierde peso hasta la máxima delgadez y vive en continua melancolía. La noche del viernes sale al campo y se desnuda bajo un roble. Ata sus ropas a la rama de un árbol, sabiendo que cuanto más fuerte sea el nudo más podrá correr. Y el lobishome aparece. Convertido en lobo, el muchacho recorre las aldeas -una por cada hijo de sus padres- mientras aúlla lastimeramente y le sigue un cortejo ululante de perros pueblerinos. Al amanecer, el lobishome recupera su aspecto humano -su aspecto, pero no su naturaleza completa. Un lobishome siempre está con un pie en el reino animal. Hay otra clase de lobishome; el que nace la noche del 24 de Diciembre. Se cree que las criaturas que nacen durante la nochebuena comparten la demencia de tener cierto paralelismo con Nuestro Señor Jesucristo y, por lo tanto, quedan malditas y destinadas a ser licántropos. Una tercera clase de lobishome es aquel a quien le echan la fada (o ligadura), lo que puede ser de dos maneras: por maldición (pauliña) o de los padres, o por maleficio o ligadura de alguien que lo quiera mal y tenga poderes de magia negra. Una clase menor de licántropo es el "peeiro dos lobos"; es decir, el individuo aficionado a estos animales -o a los licántropos. El nombre que se le da significa literalmente "el que va a pie entre los lobos". Esta descripción subraya el hecho de que el peeiro simpatiza con esa raza pero conserva su postura humana, sobre sus dos piernas. El peeiro dos lobos es un ejemplar interesante, porque su inclinación hacia ellos lo convierte en compinche, simpatizante o valedor de los licántropos. No es raro que los ayuden, encubran, o les presten el servicio que haga falta. Esto facilita que los grupos de lobishomes prosperen. Cuando por algún motivo ellos no pueden actuar, quedan los peeiros, "sirvientes del nahual", para terminar su obra. En Corrientes se acusa al lobishome de canibalismo; parece que, en efecto, prefiere la carne humana -sobre todo cuando se cruza en su camino un niño sin bautizar.

 

REMEDIOS CONTRA LA LICANTROPIA

Existen varios remedios clásicos para la licantropía, según Montague Summers. Uno consiste en acusar al hombre lobo de serlo; otro, en llamarle tres veces por su nombre de pila o "cristiano" o bien, de una forma u otra, extraerle tres gotas de sangre, exactamente tres. Sin embargo, cada una de estas soluciones entraña un problema: conseguir que el lobo permanezca quieto el tiempo suficiente. Si una persona se ha convertido en licántropo por llevar uno de aquellos cinturones que mencionamos antes, de siete centímetros, confeccionados con carne humana, puede probarse suerte transladando la hebilla al noveno agujero. Si la razón es haberse confabulado con el Diablo, la tradición recomienda que se le obligue a "cortarse la uña del pulgar izquierdo , que se habrá vuelto larga, córnea y dura como la garra de un animal", porque con ello se obliga al monstruo a infringir el juramento que le ha hecho a Satanás. Y por supuesto, queda aquel viejo recurso que consiste en hacer la señal de la cruz ante el monstruo. Nunca falla. El único antídoto de que disponen los padres consiste en tomar un carbón encendido y trazar la señal de la cruz en la nuca o en la planta del pie de su amado recién nacido. Es tentador descartar todo esto diciendo que son paparruchas supersticiosas, simplemente el fruto patético de una época en que los lobos merodeaban por las calles de París durante la noche y a la gente no le hubiera importado que la víspera de todos los Santos se declarase fiesta oficial. La verdad en que gran parte de ello se basaba más en el miedo que en los hechos. Pero sólo gran parte, y no todo, y tal vez ni siquiera la mayor parte. Walton Brooks McDaniel comprobó que muchas personas de la Italia moderna creen que la licantropía puede ser resultado de la luna llena, de la brujería o de nacer exactamente en la medianoche de determinados días santos, entre ellos la Navidad y el aniversario de San Pablo.

 

DESCRIPCION DE UN HOMBRE LOBO

En cuanto a las descripciones de estos seres, Basil Copper fue muy específico. Hizo una lista de los rasgos que aparecen una y otra vez en las descripciones de los hombres lobo hechas por testigos presenciales a lo largo de las épocas y luego hizo una observación notable acerca de estas características. La víctima de licantropía, escribió Copper, tiene el pelo en las palmas de las manos. Las manos se curvan como garras y las uñas se alargan y hacen gruesas como en los animales. La barba indómita de un licántropo al final parece fundirse con el pelo y las cejas, de tal modo que da la impresión de ser la melena de un león. Los ojos de los hombres lobo se enrojecen y brillan como los de un gato en la noche. Todo el cuerpo se cubre de pelo, aunque es frecuente que les salga algún sarpullido en el pecho. Además, es probable que los licántropos vayan sin zapatos, ya que les dan calambres en los pies y los dedos de éstos se deforman y se vuelven prensiles. Al final, los pies del licántropo se hacen tan callosos que pueden correr por terreno rocoso, algo imposible para una persona normal. La Licántropia que nada tiene que ver con lo que dicen los médicos, es realmente producto de las fuerzas que dominan la noche. Los verdaderos licántropos tienen en la sangre y en la saliva un suero llamado "bestial", que controla su cambio de aspecto. Si transmiten aunque sólo sea una sola célula de ese suero a una persona normal (por ejemplo, a través de una mordida), la víctima enferma de licántropia. Además es un hecho que cualquier lobo humano -ya sea auténtico o "contagiado"- puede transmitir la enfermedad. El contagio permanece en estado latente hasta que la persona sufre una transformación. Entonces, las células del suero bestial se multiplican de manera salvaje y obligan a la víctima a cambiar de apariencia. Otras clases de hombres lobo cambian su aspecto nada mas bajo el influjo de la ira o cuando tienen intercambio sexual.

 

PRINCIPALES DESENCADENANTES DE LATRANSFORMACION EN HOMBRES LOBO

-La luna llena -El momento en que el día se convierte en noche, o viceversa. -Que el individuo se exponga a un tipo particular de planta, animal o mineral. -Miedo extremo -El estado de sueño. -El sonido de cierta música en especial. -Una pasión intensa -ira o lujuria, por ejemplo. -La visión repentina de la sangre. -Un dolor físico agudo A diferencia de los auténticos hombres lobo, las víctimas de la licantropía tienen únicamente dos aspectos: el humano y el animal, o el humano y el de bestia humana. Cuando no se encuentra bajo la apariencia de un ser humano, la víctima de licantropía posee la mente de un animal: no sabe lo que hace y tampoco puede controlar sus acciones. Desafortunadamente quienes tienen sentimientos muy intensos como los humanos -supongamos el amor-, suelen ser las víctimas predilectas de los ataques de licántropos. Cuando el hombre lobo recupera su forma humana, le quedan sólo restos vagos y similares a las imágenes de los sueños, de lo que ha hecho mientras fue animal. En muchos casos, la gente siente por los licántropos tanta compasión como miedo. Mientras conserva su forma humana, un enfermo de licantropía, tiene las destrezas y habilidades que son comunes a los humanos. Y tanto en su apariencia humana como en la de bestia, posee la inmunidad y habilidades de un hombre lobo. Esto significa que él, a su vez, puede infectar de licantropía a cualquiera. Basta una simple mordida. Una licántropa embarazada transmite la enfermedad a su hijo nonato. Algunos licántropos auténticos suelen esclavizas a las víctimas que han infectado personalmente. Estos "maestros" licántropos no pueden controlar a la víctima mientras está en su forma humana, pero en algunas ocasiones son capaces de desencadenar el cambio de aspecto de la víctima (o del esclavo). Quienquiera que atestigüe la transformación de un individuo en lobo, caerá en un shock de terror -y posiblemente en una crisis de pánico, según sean las circunstancias. Si el testigo conoce bien al licántropo y lo ligan a él sentimientos afectivos, quizá nunca logre reponerse de lo que ha visto. El Satanismo tantas veces mal interpretado, confundido con sectas, con sacrificios, con toda clase de horrorosas presunciones que nos ha hecho creer la iglesia y nuestra mente cerrada. ¿Adoración al Diablo?, ¿Descenso al Infierno?, todo esto son realmente especulaciones, surgidas de mitos, y porque tan solo la palabra Satán, a muchos les eriza el cuerpo. En el diccionario Larousse la definición de Satanismo es perversidad. Perversidad es atentar contra la naturaleza del hombre, si el hombre por naturaleza es malo, ¿donde esta esa perversidad?, la maldad del hombre no puede se negada, todo lo que hacemos es por nuestro bien, aún la madre que cuida a su hijo, lo hace por conveniencia propia, porque ademas de que le brinda a ella ternura, le brindara en algun momento un sustento, o algun favor, o ya en grados mas altos, lo pondra a trabajar para ella. Definamos bien que es Satanismo, mas que una religión, es un modo de pensar, un pensamiento filosófico, donde lo mas importante de todo es Uno Mismo. Realmente podemos llamarlo un destape de mentiras que hacemos a diario, el satanico es sincero y te dice que su unico Dios real, es el mismo. Que él buscara de todas formas beneficiarse a él mismo. Tal vez suene muy Maquiavelica la idea, pero es cierta; Nacemos solos y moriremos solos, la compañia no es mas que un sustento para nosotros mismos. Si este pensamiento les parece demasiado descabellado, veanlo asi, si ustedes se benefician, tambien los que están con ustedes. Tengamos claro el concepto de satanico, entendamos, que no es una adoracion a Satán, tal vez sea muy soberbia la idea, pero de perversa no tiene nada.

servido por azules sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de azules

S.E.T.I. Señales de Otras Civilizaciones

ver perfil »
contacto »
Counter
University of Phoenix

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?