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La Coctelera

S.E.T.I. Señales de Otras Civilizaciones

23 Noviembre 2010

Vampiros - golwen

Un vampiro es, en la cultura popular de varios países, una criatura que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo. Probablemente la base de la mayoría de las ideas acerca de vampiros que forman parte de la cultura popular actual sea el libro Drácula de Bram Stoker, y las películas de cine basadas en él, como Nosferatu y Drácula de Bram Stoker. Algunos estudiosos del vampirismo han sugerido que estas leyendas se hallan relacionadas total o parcialmente con casos de patologías reales como la rabia; interesante el estudio del neurólogo español José Ignacio González-Faus Los vampiros a la luz de la medicina; o la porfiria. Junto con el hombre lobo, el vampiro es quizás el más famoso ser sobrenatural de la cultura popular humana.

Historia

Existen muchos antecedentes de vampiros en otras culturas (antiguo Oriente, Egipto, Grecia, Roma, la India y muchas más). Es casi una leyenda universal, pero la mayor parte de los relatos que llegaron hasta nosotros y nos resultan familiares se desarrollaron en la Europa oriental, en los Carpatos y los Balcanes.

En la Edad Media la figura del vampiro ya estaba bien definida. Se lo consideraba o bien un espíritu de una persona fallecida o un cadáver reanimado, que regresaba para absorber la vida de los vivos privándoles de la sangre, a fin de asegurar su propia supervivencia. La Iglesia, consideraba vampiros "latentes" a los que practicaban hechicería o cualquier clase de maleficio; a los suicidas y excomulgados (expulsados del cristianismo); a los malditos, y en general a los que quebrantaban la gran variedad de tabúes del cristianismo. Se adoptaba determinadas precauciones contra estos posibles vampiros: debían ser enterrados en los cruces de caminos, para que en el caso de que tuviesen la inoportuna idea de abandonar sus fosas, se desorientasen al no saber dónde ir; a los suicidas se los enterraba en tierra no consagrada en el norte de las iglesias, por considerarlo el punto más oscuro, o también en los cruces de caminos. Además, se les atravesaba el corazón con una larga estaca de madera que les dejaba bien sujetos al suelo. Esta practica se mantuvo en Inglaterra hasta 1823, en adelante esos entierros se prohibieron por ley. Las causas que promovieron estas leyendas eran muertes aparentes, enterramientos prematuros, epidemias, profanaciones de tumbas, ejecuciones incompletas, desapariciones, robo de cadáveres para estudio de anatomía, tratamientos médicos equivocados, etc.

La creencia en los vampiros cobro un verdadero auge en el siglo XVIII en toda Europa. Se los llamo de diferentes formas en cada zona de Europa. Se los llamó upiers, oupieres, brucolaques, vroucolacas, strigoiul, vlokoslak, nosferatu, pero el que pegó mas fue el de vampiros, proveniente del serbio vampir, que significa espectro o cadáver. Los diarios publicaban cada tanto noticias sobre la aparición de vampiros, ya sea en Francia, Holanda, y a veces en Polonia o Rusia. Se decía que aparecía después del mediodía hasta la medianoche; que chupaban la sangre de los vivos. A veces se encontraba ataúdes llenos de sangre, y al cadáver le salía sangre de la nariz. Se decía que se comían la ropa también. Generalmente cuando se exhumaba el cadáver de un presunto vampiro y se detectaba que perdía sangre, estaba rosado, flexible y bien conservado, se estaba ante un vampiro. Cuando esto ocurría se levantaban informes judiciales y los quemaban.

La sangre, es el factor dominante en los orígenes del vampiro mítico. Es natural que se produzca la muerte como consecuencia de la falta de sangre, no era ilógico pensar que alguien pudiera volver a la vida o prolongarla bebiéndola. En aquellos tiempos no se conocía el pequeño detalle de los grupos sanguíneos incompatibles, ni la nimiedad del factor Rh.

Se le tiene miedo a los vampiros, porque ellos matan personas y las convierten en vampiros, pero lo principal es que se parecen a las personas normales. Pero hay ciertas cosas que los diferencian de un ser vivo, no pueden proyectar sombra ni reflejarse en el espejo. Además, pueden cambiar de forma, como por ejemplo la de un murciélago o un lobo. Pero sus rasgos particulares son: una mortal palidez n el rostro, labios muy rojo, dientes largos y afilados que suelen estar manchados de sangre ojos inyectados en sangre, con una mirada penetrante y furiosa, y tienen pelo en la palma de las manos, también uñas largas u sucias. Duermen de día en sus ataúdes, debido a que la luz los mata, y de noche se despiertan sedientos de sangre. Los vampiros no pueden entrar a una casa sin ser invitados, pero en cuanto consiguen el permiso pueden entrar todo lo que quieran.

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Características de los vampiros

"La fuerza y el poder de los vampiros, reside en que nadie o casi nadie cree en ellos".

Aunque la descripción de estas criaturas varía un poco entre autores, tienen varias características en común:

  • Fueron humanos mortales, pero ahora están en un estado no exactamente vivo pero tampoco muerto, de ahí que se les llame no-muertos.
  • Suelen ser de aspecto delgado y lánguido, con largas uñas y piel mortecina.
  • No se reflejan en los espejos.
  • Necesitan sangre fresca para vivir.
  • No soportan la luz del sol, que puede destruirlos o perturbarlos gravemente.
  • Pueden infectar a otros al morderlos, y convertirlos a su vez en vampiros. Detalles varían.
  • Algunos, como Drácula de Stoker, necesitan dormir en tierra de suelo natal.
  • Poseen una fuerza sobrenatural.
  • Pueden convertirse en criaturas como lobos, ratas o murciélagos cuando se siente en peligro.
  • Algunos pueden ser repelidos por una cruz, una hostia consagrada, agua bendita, ajos o rosas.
  • La mayoría sólo puede ser destruido, ya sea por la luz del sol, atravesando una estaca de madera a través de su corazón, o decapitado.

El vampiro es un ser físicamente poderoso, tan fuerte como veinte hombres, de una virilidad extraordinaria.proyecta sombraaunque se mueven a placer y no en la accion que ace, pero no se refleja en los espejos.debido a su consumo de sangre permanece eternamente joven, y es el señor de los murciélagos, las polillas, el lobo, la rata, el zorro y el búho. Es capaz de transformarse en una nube de polvo o vapor, trepa por las paredes con la facilidad de un insecto y, al menos de un modo limitado, es capaz de controlar la furia de los elementos. En Drácula se afirma también que sólo puede entrar en un edificio si se le invita previamente -un innegable simbolismo sexual- y que tiene que dormir en un ataúd que contenga algo de su tierra natal. Le repugna la flor del ajo (una minúscula flor violeta que despide ese característico olor, no su bulbo, que no despide ningún olor hasta que se corta) y la luz del día le molesta, pero no le daña significativamente. La suposición de que la luz del sol hiere o mata a los vampiros es un mito aparecido en los últimos sesenta años. A un vampiro sólo se le puede destruir atravesándole el corazón con una estaca de fresno o álamo, y decapitándole acto seguido.

Suele considerarse también que las armas (balas, dagas, espadas, proyectiles) fabricadas en plata pura le pueden herir, pero no las más comunes de plomo, acero (o uranio empobrecido). Existen, por el contrario, opiniones contradictorias sobre la utilidad del fuego para destruir a un vampiro, incluso cuando el fuego procede de armas modernas de alta energía. En cuanto al crucifijo y el agua bendita, es algo que Stoker se sintió obligado a incluir en su novela dado el carácter fanáticamente religioso de la sociedad de su tiempo, pero no parece que tengan más fuerza que la de su propio simbolismo. Esto significa que si el vampiro era cristiano cuando estaba vivo, puede sentirse espantado ante tales símbolos, pero si no lo era, no servirán de gran cosa. Con los vampiros más viejos, que nacieron muchos milenios antes de la aparición del cristianismo, la cruz y el agua bendita no serían más que curiosidades históricas carentes de todo poder.

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¿Cómo se vuelve uno un vampiro?

Según la leyenda, las víctimas de un vampiro mueren y llegan a ser vampiros a su vez. Si un gato salta sobre un cuerpo sin vida antes de ser enterrado, esta se convierte en vampiro. En Rumania esto lo curaban poniendo un pedazo de hierro en la mano del cadáver. Como ya se dijo los suicidas, los magos, brujas, o los séptimos hijos también se convertían en vampiros. Otra forma es tomar sangre de vampiro, ser víctima de un asesinato sin vengar, o un cuerpo muerto que sea reflejado en un espejo.

Cuando alguien se convierte en vampiro, adquiere ciertas habilidades. Se puede transformar en diferentes animales, los más comunes son el murciélago, el lobo, la araña o el cuervo. También se pueden transformar en una nube de niebla. Otra habilidad típica entre los vampiros son las energías y sentidos más agudos. También pueden dominar a otros animales.

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¿Cómo matar a un vampiro?

La estaca de madera enterrada en el corazón es la mas conocida, algunas leyendas dicen que tiene que ser de un tipo especial de madera tal como el fresno. Otra forma es decapitándolo, o quemando el cuerpo. Se puede matar a un vampiro también si se lo ubica directamente entre dos espejos. También uno se puede proteger de un vampiro teniendo un perro completamente negro al que se le deben pintar sobre sus ojos unos ojos de ángel de color blanco.

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Drácula

Cuantos mitos y leyendas que hay sobre vampiros, pero solo una historia es la que recuerdan y conocen todos, es la del Conde Drácula.

Este conde fue creado por la imaginación del escritor irlandés Bram Stoker en su novela Drácula, que fue publicada por primera vez en 1897. Stoker se inspiro para su famoso personaje en una mala interpretación de los mitos folklóricos rumanos y en parte en un personaje histórico que vivió en el siglo XV. El personaje fue Vlad Tepes, que gobernó Valaquia, principado del Danubio, que hoy forma parte de Moldavia, entre 1452 y 1462. Fue célebre por su patriotismo y su devoción cristiana, también por su inmensa crueldad hacia sus enemigos, entre los cuales se encontraban principalmente los turcos. Lo llamaban Vlad Drakul (porque su padre perteneció a la Orden del Dragón y él heredó el sobrenombre). El libro de Stoker es y fue un "best seller" desde su publicación se vendieron millones de libros en todo el mundo, traducidos a cuarenta y cuatro idiomas.

Anteriormente habían aparecido historias de vampiros en la literatura, la primera fue "El Vampiro" de John Polidori y apareció en 1819, donde el personaje se llamaba lord Ruthven. Le siguieron "Varney el vampiro" de James Malcom Rymer que salió en 1847; otra obra fue la de Joseph Sheridan Le Fanu llamada "Carmilla" que salió en 1871 y su personaje se llamaba Mircalla Karsnstein, como se ve todos elegían nombres orientales para el vampiro.

En 1920 aparece la primera versión fílmica de la novela Drácula, un filme húngaro llamado Drakula. Le siguió Nosferatu, en 1922, del alemán F. W. Murnau. Mac Schreck hacia de Drácula. En 1931 apareció en la pantalla la primera producción de Hollywood sobre el conde. El actor Bela Lugosi interpretaba el papel de Drácula, quien ya lo había encarado en una obra teatral de 1928.

 

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Realidad tras el mito

Pero, ¿puede haber algo de verdad detrás de todos estos mitos, literatura y películas?

Existe una base genética para explicar lo que la superstición interpretó como vampirismo. Es una enfermedad llamada porfirias, y las personas afectadas tienen dificultades para sintetizar las porfirias, sustancias que, al combinarse con determinados metales, juega un papel fundamental en el metabolismo de plantas y animales. Los que padecen esta enfermedad, no pueden exponerse al sol sin sufrir lesiones en la piel, que podrían parecer quemaduras, pero es destrucción celular. La piel se pone colorada y desarrolla ampollas. Quedan horribles cicatrices. Pueden perder los dedos, nariz u orejas. Los ojos se ponen rojos, también se desarrollan pelos anormalmente, lo que se llama hirsutismo o hipertricosis. O sea, que la enfermedad porfiria eritropoyética daría al enfermo gran parte de las características que la leyenda le atribuye al vampiro (pálido por la anemia, con ojos rojos y pelos en las palmas de las manos, etc.). Todos estos datos los investigó el doctor David Dolphin, de la University of British Columbia (Canadá). Los presentó en un informe ante un congreso realizado en 1985 en Los Angeles, EE.UU., donde analizó con detalle muchos puntos de contacto que se observan entre las leyendas de vampiros y la bioquímica de la porfiria.

Como dice Nestor Cazzaniga, "si en la actualidad la vida de los porfiricos es sumamente penosa, imaginemos lo que habrá sido en la Edad media la existencia de alguien que tuviera pelos en las palmas de las manos o en la cara, saliera únicamente después de la caída del sol, con un comportamiento poco usual por las alteraciones neurológicas que provoca la porfiria y presentara deformaciones por severas lesiones de la piel. La perdida del labio superior deja a la vista los dientes, que parecen más grandes". Encima los médicos de la época les recetaban tomar sangre.

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El vampiro en la Literatura

Durante los siglos XVII y XVIII varias oleadas vampíricas (probablemente incidentes de epidemias e histeria colectiva) barrieron numerosos países de Europa Oriental. Esto produjo un interés generalizado en los vampiros, que llegarían a ser comentados por personajes de la talla de Descartes y Rousseau.

Uno de los autores más importantes que han trabajado el vampirismo fue el monje benedictino francés Dom Augustin Calmet (1672-1757), abad de Senones, destacado exégeta e ideólogo de la Inquisición que escribió, entre otras muchas obras, un libro titulado El Mundo de los Fantasmas. En él se incluye el ensayo que lleva por nombre Negociación y explicación de la materia y características de los Espíritus y los Vampiros, y así de los retornados de la muerte en Hungría, Moravia, etc. Con esta obra, Calmet realizó la primera diferenciación clara entre los vampiros, por una parte, y los demás espíritus y demonios, por otra. El distinguido abad se preguntaba en este estudio si el vampiro está realmente muerto, mediante qué mecanismo es capaz de escapar de la tumba, y qué clase de energía mueve su cuerpo. Llegó a la conclusión de que, a pesar de su naturaleza maligna, los vampiros son seres creados por Dios. E indicó que el mero hecho de ser pagano era causa insuficiente para convertirse en vampiro, pues de lo contrario los romanos y griegos, que adoraban a dioses paganos, se habrían transformado todos en vampiros.

Otro autor famoso que trató el tema del vampirismo fue Montague Summers (El Vampiro en Europa, publicado por primera vez en 1929), quien realiza un recorrido de la presencia vampírica a lo largo de la historia, desde la Antigua Grecia hasta la época moderna, a través de los diversos países de Europa.

El legendario poeta inglés Lord Byron (1788-1824) escribió el poema épico The Giaour (1813). Aquí ya está presente la combinación del horror y de la lujuria que el vampiro siente y el concepto de los no-muertos que pueden pasar su maldición a los vivos. En 1816, Byron pasaba unos días en las orillas del Lago Leman (Suiza) junto a un amigo, el médico John William Polidori. Mientras se hallaban en lugar tan paradisíaco, dieron una fiesta a la que acudió el reconocido poeta Percy Shelley y su última mujer, Mary. Entonces se desató una tormenta alpina, y se vieron obligados a permanecer en el interior de la casa, contando historias de miedo. En un determinado momento, el ambiente se caldeó por el alcohol y varios de los presentes se retaron a escribir la mejor historia de terror y misterio de todos los tiempos. Mary Shelley empezó en ese momento a escribir la famosísima novela Frankenstein, un mito mefistofélico de nuestro tiempo; Byron redactó el citado fragmento, pero no llegó a completar la obra. Su amigo Polidori lo incluiría después en El Vampiro, un Cuento, novela publicada en 1819; irónicamente, la propia vida de Byron se convirtió en el modelo para el «señor Ruthven», el protagonista. Una secuela no autorizada de esta novela es llamada Lord Ruthwen ou les Vampires (1820) del autor francés Cyprien Bérard, la cual fue adaptada por Charles Nodier en el primer melodrama de vampiros teatral. También a principios del siglo XIX se estrenó en Leipzig la ópera Der Vampyr, escrita por Heinrich Marschner. Era el año de 1828.

Drácula personifica la fascinación de lo prohibido y es una figura simbólica clásica para la sexualidad reprimida de todas las sociedades que oprimen de un modo u otro esta manifestación de la naturaleza humana; específicamente, la sociedad victoriano|victoriana que Bram Stoker sufrió era tan represora de la sexualidad que sólo era una cuestión de tiempo que Drácula renaciese.

La capa de terciopelo o cuero negro en el exterior y seda roja en el interior, quizás el más característico de los leit-motifs vampíricos, fue añadido por Hamilton Deane en 1924 para simbolizar al murciélago. Bela Lugosi, el actor que más brillantemente ha representado el papel del vampiro, exigió y consiguió que se le enterrara envuelto en su capa. Y hablando de actores, Drácula apareció en el teatro por primera vez en 1897, con la obra Drácula, o el No-Muerto escrita por el propio Bram Stoker. La première tuvo lugar en el Royal Lyceum Theatre de Londres. Más popular resultó la versión del ya mencionado Hamilton Deane, estrenada en 1923. El musical Tanz der Vampir se sigue representando en Viena.

 

Literatura contemporánea

En la literatura contemporánea muchos autores retoman el vampirismo en sus obras. Están los extraños lamires de Fábulas invernales de Carlos Gardini, creados así, bebedores de sangre; Los vampiros creados por un virus de Soy leyenda de Richard Matheson; La Crónicas vampiricas de Anne Rice, es un tema que nunca se agota.

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