Muchos ríos de tinta se han vertido sobre la veracidad de las Piedras de Ica, en Perú, uno de los mayores misterios arqueológicos de la humanidad. Sin entrar en la polémica de los petroglifos, este informe arroja nuevas imágenes de piedras talladas, nunca vistas hasta la fecha.

Mi nombre es Abraham Veciana. Hace unos años tuve la ocasión de visitar Perú, sin saber lo que allí se guardaba. Estuve en calidad de turista, como uno más. A mi vuelta, mi padre me mostró un documental sobre unas piedras con grabados extraños en Perú.
Me quedé impactado cuando conocí la historia de las piedras de Ica. Más de 11.000 piedras labradas por el hombre prehistórico se encontraban en un museo en la plaza de armas de Ica. Había visitado Machu Pichu, Titicaca, Paracas y su candelabro, Cuzco, sobrevolado las líneas de Nazca, había vivido con los indígenas... y, sin embargo, no conocía esta historia, pese a haber estado en la misma plaza de armas de Ica, justo al lado de aquel enigmático museo del doctor Cabrera.
Así que acudí de nuevo al Perú. Y, cómo no, llegué hasta la misma puerta del museo del doctor Cabrera. Me abrió en aquel tiempo la secretaria Emma y le pregunté por el doctor. Me contestó que había fallecido años atrás.
Hubo varios viajes más, en concreto tres. Y allí comenzó el estudio de las Piedras, persiguiéndolas en Ica, Huacachina, Palpa, Paracas, Ocucaje, Chincha y otros pueblos. Lugares donde el calor era insoportable y penetraba a través de los zapatos. Ayudándose de un paraguas podíamos sobrevivir en aquellas condiciones desérticas. Eso y, buscar horas intempestivas de la mañana, para comenzar a excavar en el desierto de Ocucaje.
Tomé nota de las indicaciones que, a buen seguro, tuvieron la ocasión de proporcionarme los implicados en esta historia: Uchuya, Irma Gutiérrez de Aparcana, Huamán Porras... Todos tenían pocas o algunas piedras, de todos los tamaños, y las mismas iconografías y grabados que las encontradas en el mencionado museo.

Ellos me detallaron que una gran mayoría de guijarros salen ya embadurnados (los antiguos ya conocían la policromía). A veces, "para que quede más bonito" (palabras textuales de los Uchuya) "las sobrepintan ellos con un palillo y betún o tinta para resaltar y hacer más atractivo el grabado". Así lo hacen para que se vendan más rápido. Como decía el mismo Basilio Uchuya "al comprador le gusta lo bonito, aunque hace años que no llegan los turistas; incluso a veces los pequeños con sus lápices de colores las pintan".
Finalmente decidí comprar algunas de estos aerolitos. También adquirí piezas encontradas fuera de Ocucaje, e incluso varias del mismo museo. Cómo no, tuve problemas con la aduana en Lima y en España. Se quedaron retenidas por si contenían droga. Las recuperé tras dos años de litigios.
Para mi es importante contar con una gran cantidad de las mismas. Siempre quise compararlas entre sí, examinarlas, contemplarlas, fotografiarlas y coleccionarlas. He de advertir que en el Museo del doctor Cabrera no se venden a los turistas, aunque se pueden encontrar en alguna tienda souvenirs con iconografías nazqueñas (de las Líneas de Nazca). Si se investiga un poco, es posible localizarlas en el mercado negro.
Tras muchos meses y decenas de visitas al Museo, en mi último viaje por fin conocí a Eugenia Cabrera Claret, hija del difunto Javier Cabrera Darquea. Ella es quien coordina el Museo desde Lima. Su anhelo es gozar de las piezas donde se merecen: en estanterías de vidrio para que se conserven a temperatura adecuada y construir nuevas instalaciones. Eugenia lucha porque algún día sean Patrimonio del Perú, aunque para la paleontología oficial las mismas son falsificaciones (los dinosaurios que conviven con el hombre, no encajan con la historia oficial, y es difícil que se reconozca su autenticidad).
Quien más me ha sorprendido siempre es Emma Hernández Aguado (la que fuera secretaria del doctor Cabrera). Esta señora abre y cierra las puertas cada día, dando la bienvenida a numerosos turistas y curiosos, como si se tratase del mismo doctor. Fue ella fue quien pasó a limpio las notas para su libro. La pobre sobrevive gracias a las visitas al museo, donde detalla teorías, anécdotas, y mucha información... por unos miserables tres euros.

Tras mis últimos días en Perú, Eugenia accedió a abrirme el cuarto oculto y secreto de su museo (lógicamente sin cámara fotográfica), y allí pude contemplar las maravillosas figuras de Acámbaro (otra historia sorprendente donde, en lugar de piedras, alguien localizó esculturas de cerámica en Guanajuato, México, y que se argumenta tienen miles de años de antigüedad), y muchas otras piezas que esperan su análisis.
Desde entonces han transcurrido cinco años con el estudio de la biblioteca lítica. En mi última visita le comenté a Luís Uchuya, hijo de Basilio, que quería colaborar con ellos, vendiendo algunos de los griptolitos que todavía quedan en su poder. Y es que tras el terremoto que sufrió Perú, han necesitado mucha ayuda para restaurar la casa. Por lo visto, Luis encontró un par de sacos que había escondido su padre, con muchas de estas piedras, de cuando había colaborado con J.J.Benitez.
Son éstas originales, nunca vistos hasta la fecha. Estas piedras, antes de caer en mi poder, fueron ofrecidas al museo del doctor Cabrera por una irrisoria cantidad económica, sin éxito. Eugenia argumentó que la colección expuesta "ya cuenta con las que hubieron y con las que serán".
Petroglifos extraordinarios, con grabados de larvas de dinosaurio, observaciones del cosmos, alto relieves, hembras de saurio transportando sus huevos, seres que no parecen humanos... La herencia de un pasado remoto, de una civilización que pobló la Tierra y que no concuerda con las explicaciones de la historia oficial.
De esta guisa me traje a España más de cien kilos de piedras de Ica. Y algunas de las mismas son las que estamos ofreciendo en rigurosa primicia, mostrando imágenes de las mismas, de una recopilación que jamás se ha visto en libros o revistas especializadas.
Aún quedan muchas más por desenterrar en el desierto de Ocucaje. Y en ello estamos los autores de este artículo.
Análisis y suposiciones en torno a 20 nuevas piedras desenterradas
A continuación se exponen las conclusiones y opiniones en torno a una veintena de piedras desenterradas, y que nunca se han visto con anterioridad. Se trata de imágenes inéditas, con reflexiones y consideraciones sobre lo que se distingue en cada una de ellas. Se ha tomado como referencia el estudio de aerolitos similares.
Información complementaria:
Por Abraham Veciana Gutiérrez y Carlos Mesa
servido por azules
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