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S.E.T.I. Señales de Otras Civilizaciones

6 Mayo 2010

El Arte Egipcio

Dos son quizá los aspectos más llamativos del arte egipcio, que se desarrolló a lo largo de 3000 años. Por una parte, el anonimato de sus creadores y por otra, el estilo idependiente. Efectivamente, el artista egipcio no está reconocido, es la figura del rey la que ha llegado hasta nosotros. Las mayores expresiones de arte nos llegan a través de la figura del faraón que era quien encargaba los trabajos, mientras que el ejecutor de las obras permanece casi siempre en el anonimato.
Por otra parte, el arte egipcio, con 3000 años de expresiones artísticas, nunca se vió influenciado ni por los acontecimientos históricos ni por tendencias extranjeras, más bien todo lo contrario. Fueron los invasores quienes se vieron influenciados por las expresiones egipcias. El arte egipcio está influenciado profundamente por la religión y por el centralismo político que trata de exaltar el poder absoluto de los reyes y la grandeza de su imperio. Como en la vida cotidiana el egipcio estaba altamente influenciado por sus creencias en el Más Allá y fundamentalmente por el concepto de eternidad y durabilidad, y fueron estas ideas las que determinaron su producción artística. El egipcio creía que el alma vive en los alrederdores del cuerpo, el difunto era rodeado del ajuar funerario y de ushebits, que son sus dobles y sus ayudantes en la otra vida, por que tienen el poder de animar lo inanimado. Para el egipcio hay posibilidades de felicidad en la otra vida. En Mesopotamia el muerto lleva una existencia más desgraciada y si es olvidado por sus familiares pasará desgracias en el Más Allá, de ahí la existencia de un arte funerario egipcio frente al arte más severo de la Mesopotamia.
El artista era normalmente un funcionario al servicio del estado o de los templos. El oficio era aprendido en escuelas que enseñaban los canones establecidos y normalmente pasaba de padres a hijos. Aunque el artista era anónimo y no firmaba sus obras (muy pocos nombres han llegado hasta nosostros), no lo era para sus contemporáneos y algunos estaban altamente reconocidos, como lo prueba la decoración de algunas tumbas de artistas. Pero el artista no tiene independencia en su creación, todo lo que creaba debía estar de acuerdo a unos canones, es por tanto, falto de originalidad. Los artistas egipcios estaban más interesados por los ritos religiosos que por el efecto decorativo o por los logros estéticos. Efectivamente, el artesano debe crear según unas normas y canones ya establecidos y vigentes durante siglos. Esto se traduce en unos principios básicos de creación. Podemos, entonces hablar de:
Representación bi-dimensional
Frontalidad
Falta de perspectiva
Horizontalidad

 

Inherkhau

Todos sabemos reconocer el arte egipcio, fundamentalmente los relieves y pinturas, aunque no distingamos los períodos históricos. A nadie se le escapa ninguno de las características anteriores, que convierten al arte egipcio en un arte conceptual, no perceptivo. Los factores anteriores no dejan de presentar problemas a la hora de representar ciertos objetos. ¿Qué hacer cuando un objeto incluye otro en su interior?. El artista lo arreglaba representando el interior sobre el exterior. La verticalidad de los conjuntos decorativos, como jardines, se representaba aplicando la horizontalidad a todo el conjunto. Cuando vemos una pintura observamos una clara falta de perspectiva. Todos los relieves y pinturas se creaban en líneas horizontales de mayor a menor tamaño que, aunque a quien lo observa no le da ninguna sensación de profundidad sino mas bien de secuencialidad de escenas, se consigue aplicar el concepto. Las líneas superiores de menor tamaño representan el fondo de la imagen y las inferiores los primeros planos. El artista dibuja los objetos de frente, pero no todos. Si observamos los retratos, vemos que el cuerpo se divide representando cada una de las partes de la forma que parece más expresiva; el ojo y los hombros de frente, la cara, piernas pies, ombligo y senos, de perfil, y el busto de frente, aunque con el tiempo se colocaría en 3/4. Lo que se persigue no es la diferenciación, sino el concepto.
Observamos también que existen escenas en las que los hombres aparecen de diferente tamaño aún a pesar de estar en el mismo plano. El tamaño de las personas representadas dependía de su nivel jerárquico en la sociedad. Además, no existen movimientos bruscos, ni siquiera en las escenas de lucha. En los ideales de belleza dominan las caras y el físico. No existen rasgos especiales y, por supuesto, no hay movimiento, toda la imagen es estática. Pero tampoco existe movimiento en las caras con el paso del tiempo. Se representan jóvenes y casi siempre idealizados. Los hombes se representan en color oscuro, debido a su trabajo al sol, y las mujeres en uno claro, por que pasan más tiempo en casa.
El empleo de los materiales también dependía del sentido a dar a la escena. Cuando se quería vincular directamente al rey con los cultos solares se empleaba la piedra roja. Esto fue muy frecuente en el reinado de Amenhotep III y por supuesto de Amenhotep IV (Ajenatón o Akhenatón). Los colores estaban sujetos a una estricta normativa. El rojo se asociaba al desierto y al dios Set, el amarillo al sol, el azul al Nilo, el negro al limo y por tanto a la fertilidad, y el verde a la fecundidad. El cuerpo de Osiris, asociado con el Más Allá, pero también con la vegetación, se representa precisamente de color verde.

 

Osiris

Ellos crearon esculturas y pinturas principalmente para representar aquellas cosas de las que querían disfrutar después de la muerte. Al querer respresentar las cosas en su totalidad, en vez de simplemente como se muestra desde un único punto de vista, pintaban elementos de los objetos que normalmente no eran visibles. Las convenciones del arte egipcio permanecieron extraordinariamnete estables durante el Período Dinástico. Únicamente durante el reinado de Akhenatón (el período de Amarna, hacia  1360-1330  1360-1330 a.C.) se permitió a los artistas pintar sus escenas con una libertad e innovación reales.
Los egipcios eran expertos en numerosas técnicas pictóricas, desde los papiros iluminados hasta los esbozos realizados sobre fragmentos de piedra o cerámica. Sin embargo, obtuvieron sus máximos logros en la decoración de las paredes de las tumbas. como la del valle de los Reyes, en Tebas. La superficie de piedra o de ladrillo se preparaban con una capa lisa de yeso y ejecutaba las líneas de las pinturas un "escriba de perfiles", que empleaba una cuadrícula para mantener el canon de la figura humana de 18 puños de altura. Posteriormente, equipos de artistas pintaban los dibujos con los colores apropiados.
A partir de 3000 a.C., aproximadamente, las esculturas egipcias adoptaron la forma de tablillas y empuñaduras de mazas ceremoniales. Durante el Período Dinástico, la escultura egipcia fue muy variada, tanto en materiales como en temática, yendo desde las series de paneles en madera delicadamente pintados que decoran la tumba de Hesyre (hacia 2620 a.C.) en Saqqara hasta las enormes estatuas de Amenofis III (hacia 1370 a.C) en la Tebas occidental, conocidas como los Colosos de Memnón.
Las numerosas obras maestras escultóricas de tamaño real incluyen una magnífica efigie (imagen o representación de una persona, especialmente de los personajes religiosos) en diorita (tipo de roca eruptiva) del faraón Kefrén sentado, de la IV dinastía (hacia 2500 a.C.) y una figura de Ka-aper de pie, sacerdote de la V dinastía (conocido como Sheikh el-Beled), procedentes de la necrópolis de Giza. El contenido de la tumba del faraón Tut-ank-amón, descubierta en 1922, nos da una idea de la gran variedad de tipos de escultura que se colocaban en las tumbas reales.
Para que el Faraón pudiera trasformarse en dios, se requería, no obstante, una condición: su cadáver debía permanecer intacto. Por ello, conservarlo en una tumba bien protegida era la preocupación esencial de los egipcios.
Las primeras casas y los lugares sagrados en Egipto se construyeron con materiales orgánicos, a menudo unidos con barro. De las más antiguas tumbas predinásticas (hoyos poco profundos cubiertos con arena) se desarrolló la tumba mastaba, precursora de las pirámides, consistentes en un hoyo o un laberinto de corredores cubiertos por una estructura superior de ladrillos de barro. Las mastabas pertenecientes a los primeros miembros de las familias reales de Egipto fueron excavadas en Saqqara y Abydos.
Un obelisco, por su parte, se creaba porque representaba el camino hacia el cielo, y una pirámide o una mastaba era ante todo el lugar de residencia de los difuntos y los relieves en las tumbas tenían un sentido mágico y religioso.
En tiempos de Zoser (hacia 2620 a.C.) se construyó en Saqqara la pirámide más antigua (la pirámide escalonada, con 60 metros de altura) por el primer arquitecto conocido, Imhotep. Desde el reinado de Zoser hasta el final del Imperio Medio, casi todos los faraones fueron enterrados en una pirámide, normalmente de piedra.
Las grandes pirámides de las IV dinastía de Giza son las mayores y mejor conservadas, en especial la pirámide de Gizeh, tumba del faraón Khufu, Chéops o Kheops, situada a algunos kilómetros de El Cairo. Rodeada de otras pirámides, y frente a la estatua gigante de la Esfinge, la Gran Pirámide es una de las construcciones más macizas edificadas por el hombre. Para construirla fueron necesarios unos 2300000 bloques de piedra calcárea, algunos de los cuales pesaban cincuenta toneladas. Medía 146 metros de altura, y aún hoy se alza hasta 137 metros. Su lado mide 230 metros, y su base cubre más de 5 hectáreas. Se estima que representa el trabajo de 100000 hombres durante veinte años. Los egipcios extraían de las rocas que bordean el Alto Nilo, inmensos bloques de piedra que hacían bajar por el río, durante las crecidas de primavera, cargados en balsas. Colocaban los bloques de piedra dejándolos deslizarse por enormes rampas inclinadas; y estos bloques quedaban tan perfectamente ajustados que no hay entre uno y otro ni cinco milímetros.

 

La Esfinge de Gizeh

Durante la era de las pirámides, los súbditos más acaudalados de los faraones siguieron siendo enterrados en mastabas y en tumbas excavadas en la roca.
En el siglo XVI a.C., los faraones y sus familias empezaron a ser enterrados en cámaras secretas en el Tebas occidental (el valle de los Reyes), seguramente para intentar prevenir los saqueos. Estas tumbas reales del Imperio Nuevo consistían en largos corredores con paredes pintadas con escenas mitológicas.
Los edificios civiles de toda la historia egipcia fueron construidos principalmente con ladrillos de barro, mientras que casi todos los templos de Egipto fueron hechos en piedra. El grandioso santuario de Amón en Karnak, cuyo núcleo data del Imperio Nuevo, presenta casi todos los elementos básicos del templo egipcio, incluyendo una sala hipóstila (con columnas) con un enorme bosque de columnas que cubre un área de 6000 metros cuadrados. El templo de Isis, que se levantaba en una isla del río Nilo, estaba completamente cubierto por agua, y durante la época de sequía, el templo emergía durante algún tiempo ofreciendo sus elegantes columnas y sus bellas estatuas, antes de volver a ocultarse bajo el agua.
Pero, con la llegada del período tolemaico (desde el 305 d.C.), los relieves de los templos se convirtieron en formularios y poco inspirados.

 

 

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