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S.E.T.I. Señales de Otras Civilizaciones

21 Abril 2010

Egipto , tierra de faraones

HISTORIA

Sintetizar la historia del Antiguo Egipto conlleva recorrer en unas pocas líneas casi

3000 años de devenir histórico. Si bien la costumbre nos lleva a percibir la fascinante

epopeya de este pueblo como un todo uniforme, un instante de reflexión nos muestra que

entre los primeros faraones y los últimos, media una distancia temporal superior a la que nos

separa a nosotros del comienzo de nuestra Era y del nacimiento de Jesucristo.

Tradicionalmente se la ha dividido en tres grandes periodos: el Imperio Antiguo, el

Imperio Medio y el Imperio Nuevo, separados entre sí por los llamados «Periodos

Intermedios», épocas de crisis en que la autoridad de los faraones no era efectiva y el poder

quedaba atomizado y en manos de reyezuelos que gobernaban nomos (provincias) o regiones

más amplias, dando lugar a unas épocas en las que fue frecuente que los faraones y las

dinastías se solapasen, al ostentar el título de faraón más de uno de esos monarcas

provinciales.

Los primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del río Nilo, por

entonces un conglomerado de

marismas y foco de paludismo,

en su huida de la desecación del

desierto del Sahara. El Nilo es

un río más regular que el Tigris

o el Éufrates. Su crecida es

progresiva, y no catastrófica..

Desplazadas por el avance del

desierto, las poblaciones del

Sahara, hasta entonces un área

fértil de clima mediterráneo, hallaron en las riberas del Nilo una reserva de caza, frutos

silvestres y cañas para las viviendas, así como una tierra fértil y fácilmente cultivable gracias a

los depósitos de limo que cada inundación dejaba (Fig. 1). Éste factor es vital para entender por

qué surgió una civilización tan rica, compleja y duradera. El excedente agrícola permitiría una

paulatina división del trabajo y de la sociedad hasta alcanzar una estructura estatal capaz de

gestionar este excedente alimenticio y canalizar parte de la mano de obra hacia la ejecución

de otras tareas, desde presas y canalizaciones a las grandes pirámides. Contra lo que

acostumbra a pensarse, éstas no fueron levantadas por esclavos, sino por la población

campesina que, durante la época de crecidas, quedaba desocupada y podía ponerse al servicio

de las necesidades estatales.

Imperio Antiguo (2686-2181 a.C.)

Abarcaría el periodo comprendido entre la III y la

VI dinastía y el poder político tendría su centro en la

ciudad de Menfis. Correspondió al Faraón Zóser y a su

arquitecto Imhotep el honor de levantar la primera

pirámide, si bien las más elevadas y célebres se erigieron

durante la IV dinastía, con Keops, Kefrén y Micerinos

( Fig 2 ) No deja de resultar curioso que, pese a que con

posterioridad al Imperio Antiguo no se volviesen a

edificar estas impresionantes arquitecturas funerarias, en

nuestro imaginario colectivo Egipto y las pirámides se

antojan indisociables.

Imperio Medio (2055-1780 a.C.)

Finalmente los guerreros de la ciudad de Tebas se

impusieron a los de Heracleópolis y reunificaron Egipto

por las armas. El Imperio Medio comprendería las

dinastías XI y XII. Esta etapa de prosperidad y

extraordinario desarrollo cultural y literario se quebró con

la irrupción de los hicsos, un enigmático pueblo semita

que se adueñó del Delta del Nilo durante casi un siglo y

desde allí avasalló a los reinos del sur, forzados a rendirle

tributos. La reacción partió de Tebas acaudillada por

Amosis , quien en el siglo XVI a.C. consumó la expulsión

de los hicsos.

 

Imperio Nuevo (1550-332 a.C)

Bajo los reinados de Ahmés, Amenofis y Tutmés Egipto experimentó una creciente

prosperidad y una posición cada vez más firme en Siria, si bien este escenario le granjeó

nuevos enemigos, como los hititas. La llegada al poder de Amenofis IV (1377 -1358 a.C.)

revolucionó la existencia religiosa del Imperio: adoptó el nombre de Akenatón, que significa

"agrada a Atón", Dios-Sol en torno al cual intentó promover una reforma religiosa de

carácter monoteísta. Erigió en su honor la ciudad Aket-Atón (después El-Amarna), trasladó

a ella la corte y la dotó de templos con grandes patios, ya que el culto solar debía hacerse al

aire libre. El enfrentamiento de Akenatón (fig.3) con las clases sacerdotales degeneró en una

sangrienta guerra civil.

Tras el breve reinado de su yerno Sakare, subió al poder otro de sus yernos, quien

abandona el culto a Atón y se reconcilia con los

sacerdotes de Amón y el politeísmo, pasando a la

posteridad como Tutankamón . Murió con apenas

20 años de edad y aunque difícilmente podría

incluirse entre los faraones más prestigiosos, el

espectacular hallazgo de su tumba por Howard

Carter lo convirtió en un nombre familiar aun para

los profanos en la egiptología.

En este periodo histórico es conocido, no

tanto por sus reinado como por los templos que

construyo y que hoy podemos contemplar, el faraón

Ramses II .

LA SOCIEDAD EGIPCIA

La sociedad en el Antiguo

Egipto estaba organizada de forma

piramidal; en la cumbre y ejerciendo

el poder absoluto se encontraba el

Faraón, considerado como el rey

de Egipto y como Dios viviente.

El segundo escalón de la

pirámide estaba formado por los

nobles y la clase sacerdotal. Los

nobles eran los miembros de la familia del faraón y de otras

familias a las que el faraón había favorecido. Vivían en

grandes villas y gobernaban las provincias en las que se

dividía Egipto. A los sacerdotes se les llamaba "sirvientes

de los dioses". Su trabajo no consistía en predicar al pueblo,

sino en complacer y contentar a los dioses. Lo hacían

ejecutando ritos en el interior sagrado de los santuarios o

templos, donde sólo podían entrar los sumos sacerdotes y

el faraón.

La eficiente administración egipcia estaba dirigida

por una clase media instruida, formada por escribas y

funcionarios. Los funcionarios ( Fig.5 ) constituían el cuerpo

administrativo del imperio, formado por privilegiados

nobles muy influyentes en la política. El estado era

altamente burocrático. En todas las ciudades había

funcionarios, que cobraban impuestos, y organizaban los

préstamos y los contratos matrimoniales. Los altos

funcionarios eran los llamados "amigos del faraón" y

ostentaban títulos como "Portador del abanico de la derecha del rey".

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