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La Coctelera

S.E.T.I. Señales de Otras Civilizaciones

15 Diciembre 2009

Leyenda contra realidad

6th Febrero 2009 - By admin

Entrevista con Joan Prat. Todas las culturas tienen sus leyendas, sus mitos y monstruos que engrandecen y caracterizan a un pueblo y le dotan de personalidad propia y lo que es más importante, le reafirman como representantes históricos de la humanidad al tiempo que le brindan la oportunidad de mantener sus raíces y afianzarse como colectivo.

Centroeuropa, esa gran desconocida, no es menos que otras culturas por las que occidente se ha interesado tanto a nivel antropológico o histórico y guarda en sus entrañas algunos de los mitos y leyendas que más se han extendido y mezclado entre otros pueblos, dando lugar a creencias universales e incluso a historias literarias que han sido objeto de atenciones cinematográficas, ensayos de dramaturgos soñadores y culto de escritores atormentados. Este, es el caso del famoso Vampiro, ser mitológico donde los haya que despertó desde siempre en literatos y escritores, la necesidad de creación, de evolución novelesca del origen místico y la parte oculta del mayor monstruo de todos, el hombre.

Sin ahondar en explicaciones pseudo esotéricas que complicarían la hermosura del tema, ya de por si extraordinariamente interesante, nos adentraremos de la mano de Joan Prat, antropólogo, en el curioso mundo de este bebedor de sangre y su evolución cultural y psicológica.

Bienvenido y gracias por atender a nuestra entrevista.

Encantado de hablar con ustedes.

Podríamos empezar explicando, si a usted le parece bien, que es o donde nace el mito del vampirismo.

Bueno, aquí realmente resulta difícil dar una explicación clara de lo que es un vampiro. Usted decía en su introducción que podría definirse al vampiro como a un bebedor de sangre; me parece que es una buena definición y en todo caso así podríamos ir utilizándola.

 

 

 

Diríamos que la idea del vampiro es que, de la misma forma que el derramamiento y la expulsión de la propia sangre implica la muerte de la persona, la ingestión de la sangre ajena implica la vida del aquel que la bebe. Yo diría que ésta es la idea básica del vampirismo.

¿Esta idea es algo extendido por ósmosis o por evolución mitológica entre muchas otras culturas a parte de las occidentales, verdad?

Sí, veamos, nosotros conocemos, sobretodo mediante el cine que es uno de los mecanismos más potentes a través de los cuales nos ha llegado el mito o la leyenda del vampiro, la imagen o el arquetipo del vampiro centroeuropeo, es decir, de Hungría, de Transilvania, de Valaquia, etc. Pero la creencia en el vampirismo es una creencia que encontramos en una gran cantidad de culturas. La encontramos en las culturas árabes, la encontramos, aunque con algunas variantes, en el antiguo judaísmo, en la India, en China, en Japón... es decir, culturas muy alejadas en espacio y tiempo que han tenido creencias sobre un modo u otro de vampirismo.

¿Cómo definiríamos a un Vampiro?

Bueno, yo creo que vampiro sería, desde el punto de vista cultural y psicológico, la persona que cree que bebiendo la sangre ajena va a adquirir vida propia, es decir, adquirir la voluntad y la vida física y psíquica de aquel del que se bebe la sangre y de esta manera prolongar la suya.

Dentro del folclore europeo, nos encontramos una serie de figuras mitológicas que se destacarían en este perfil. Por ejemplo, en la zona de Alemania o Inglaterra y también en gran parte del mediterráneo, surge una figura malvada, la figura de la bruja. La bruja se asocia con las angustias sociales y comunitarias, las desgracias, las guerras, el hambre, la mortalidad... Esta misma figura de la bruja, en determinadas zonas como Transilvania, que es una de las grandes cunas del vampirismo, Valaquia o Checoslovaquia, es decir, en zonas donde los eslavos tuvieron una fuerte presencia, resulta prácticamente inexistente transformándose culturalmente en la figura del vampiro o la vampiresa, más el vampiro que ésta última por eso.

¿Cómo nace este mito entonces? Lo vemos. Se cree, o digamos que los historiadores modernos han llegado a esta conclusión, que el mito del espíritu oscuro o demonio, se mezcla con la presencia del famoso Drácula. Este era un señor feudal transilvano que luchó contra los turcos, el cual distaría mucho de ser un monstruo para sus contemporáneos, ya que era más bien un héroe nacionalista que luchó para librar a su país de las invasiones turcas. Parece que el autor que escribió la novela de Drácula, un irlandés llamado Bram Stoker que escribió la novela a finales del siglo IXX, no recuerdo exactamente el año, pero creo que fue entre 1894 o 1896, buscó información en el British Museum sobre un personaje llamado Blad Tepes, el empalador. Inspirándose en su imagen, lo convirtió en el vampiro más famoso de toda la historia del vampirismo. De todas formas, Blad Tepes, el personaje histórico, era efectivamente un personaje de una extrema crueldad para con sus enemigos, pero también para con sus amigos. Parece ser que era un personaje totalmente imprevisible y de carácter variable, pero en ningún momento el folclore transilvano ni las leyendas alemanas que hablan de él, lo asocian con el vampirismo. En este sentido podríamos decir que la conjunción entre Drácula y Blad Tepes, es una invención reciente, digamos una invención de los literatos del siglo IXX.

¿Entonces, según la definición puramente antropológica de la figura del vampiro como persona que ingiere sangre, Blad Tepes se escaparía totalmente de esta imagen, verdad?

Si desde luego, no era una persona que bebiese sangre por ningún motivo ni creencia. Hubo otros personajes históricos que si lo hicieron, por ejemplo una noble húngara, Elisabeth de Batory; que además era lesbiana, por lo que cuentan los documentos históricos, se montaba unas tremendas orgías y acababa matando a sus sirvientas e ingiriendo su sangre. Otro caso famoso es el de un mariscal francés que también había matado a una serie de sirvientes y enemigos y había ingerido su sangre. En este caso sí que es un personaje histórico que se sabe que practicaba activamente el vampirismo. Que se sepa, ninguno de estos casos se asemeja al de Blad Tepes, el empalador, a pesar que después, sobre su figura, se inspirara Bram Stoker para diseñar su novela del Conde Drácula.

¿No obstante, este si era el sobrenombre del famoso empalador transilvano, no?

Sí, se le llamaba Blad Tepes Draculea, que significa "Blad Tepes, hijo del diablo", que se le puso por su extraordinaria crueldad y por lo visto porque en sus pendones y estandartes estaba bordada una carátula diabólica.

El folclore popular y el celuloide nos han vendido la imagen del vampiro como la de un ente, un muerto que busca a sus víctimas, casi siempre mujeres jóvenes, en callejones oscuros y que se dedica a succionar su sangre. Es obvio que esto es científicamente imposible. Pero aún así existe, como bien nos ha dicho usted, una presencia psicológica de corte vampírico en el ser humano.

¿Tendrían estos un perfil psicológico que guardaría relación con las mencionadas leyendas? Es decir, ¿se podría hablar de un perfil vampírico?.

Sí, tiene una serie de características que vendrían fijadas por la tradición. La selección de sus víctimas, como bien ha comentado usted, serían a menudo mujeres, el acto vampírico estaría muy relacionado con formas más o menos encubiertas de erotismo, la nocturnidad, es bien sabido que el cine menciona que la luz del sol mata al vampiro, algún tipo de fobia hacia el sol se podría entrever aquí, su paganismo, el vampiro es fundamentalmente pagano... O sea, toda una iconografía en la que se basarían las leyendas y que serían la base de este perfil vampírico.

En cuanto a su perfil mitológico, hablaríamos de todas estas filias y fobias llevadas al extremo, incluyendo el hecho de que el vampiro sería un personaje rural, no poblaría las ciudades, aunque el cine ha ofrecido una visión de esto recientemente. En el caso del Drácula literario, este desarrolla sus poderes sobrenaturales fundamentalmente cuando está en su propio terreno, es decir, cuando está en los Cárpatos, en su mundo rural o salvaje. Toda este poder se perdería en la ciudad puesto que está en mundo domesticado. Otra de las contraposiciones del perfil literario sería la nocturnidad, basada en la fobia solar del vampiro real; mientras que sus enemigos, el famoso Van Helsing, le persiguen febrilmente de día, él actúa principalmente por la noche. Después estaría el elemento de la sangre que sería fundamental para la mitología del vampiro, la sangre es alimento, la sangre es vida, la sangre es fecundación...

¿El vampiro representa elementalmente al mal, como demuestra la literatura o la leyenda, o sólo es el arquetipo del paganismo?

Tal y como nos ha llegado a nosotros, primero del folclore, después de la literatura y después en el cine, el vampiro encarna clarísimamente el mal, al igual que la figura de la bruja, la figura del alma en pena o la figura del diablo. Además esto último lo representa perfectamente, el vampiro es un personaje claramente diabólico, bebe la vida de los demás para alargar la suya propia.

Precisamente aquí quería yo llegar. Usted comenta que nos encontramos ante un ente diabólico, ¿no es pues una forma de paganismo? O digámoslo de otro modo, ¿no es ésta una forma contraria al cristianismo?

Sí... De la misma forma que el Catolicismo, a través de la Inquisición, fueron los grandes perseguidores de las brujas, también la iglesia Ortodoxa fue la gran perseguidora de los vampiros; de hecho, la iglesia funcionaba como la protectora de los campesinos contra el ataque de los vampiros. En las creencias valacas y transilvanas había una serie de características por las que un individuo podía convertirse en vampiro y en algunos casos las condiciones para convertirse en vampiro eran de aquello más tonto, es decir, cuando se suponía que un vampiro había mirado a una embarazada, por ejemplo, la criatura tenía muchas posibilidades de convertirse en vampiro, cuando un determinado individuo había pasado por encima de la tumba donde había estado enterrado un vampiro sin saberlo y no digamos cuando alguien era supuestamente mordido por un vampiro.

Se podría decir entonces que las distintas fases de la leyenda o mitología del vampirismo han sido las siguientes: primeramente nos los encontramos en el folclore de distintos pueblos, las narraciones de tipo tradicional y oral, los cuentos tradicionales para entendernos, a continuación es la propia religión la que adopta este tipo de personaje, el vampiro como ser diabólico, de la misma forma que se asumen otros personajes diabólicos y paganos como el Hombre Lobo o la bruja y el brujo. En el siglo IXX todos estos personajes pasan a un tipo de literatura que es la llamada "literatura fantástica", que es la gran época en la que los escritores empiezan a inspirarse en todos estos temas y finalmente, el último gran eje a través del cual nos llega la mitología vampírica es el cine, cuando en los años veinte Murnau filma por primera vez su Nosferatu.

¿Y la verdad científica de toda esta tradición popular, donde la podríamos situar?

A ver, esto un médico o un biólogo se lo explicaría más claramente, pero no obstante vamos a verlo. Existe un determinado tipo de enfermedad, relacionado con la melanina, en la que un cierto tipo de personas necesitan ingerir una gran cantidad de sangre. Hace unos años en Barcelona, me comentaron que había un caso, lo que pasa es que al final a mí no me lo dejaron ver, en el que no podía salir de día puesto que al parecer tenía algún tipo de problemas de pigmentación y la luz le quemaba y el pobre desgraciado se veía obligado a hacer una vida nocturna. Pero en fin, yo no se si las creencias o las mitologías necesitan unas bases empíricas para que la gente las crea, es decir, la gente creemos en determinados personajes que encarnan el mal sin necesidad de que hayan unos datos objetivos que prueben la existencia de estos personajes. Yo pienso ahora en la figura del Diablo, ¿quién lo ha visto? Pues vete a saber quien y sin embargo el diablo es un personaje fundamental dentro de la teología occidental, ¿hay que ir a buscar los datos objetivos de la existencia del diablo? Da igual que exista o que no exista, lo que es importante es que la gente crea en él y creo que lo mismo podría decirse con respecto al vampiro, lo que es importante desde el punto de vista de la Antropología, es que en determinadas épocas históricas y en determinados contextos, la gente creía que su vecino podría convertirse o podía ser un vampiro. No sé si le convenzo con este tipo de explicación.

Si, desde luego, es la explicación antropológica y es exactamente la que buscamos en nuestra publicación.

A ver, quisiera dejar claro una cosa. En la actualidad está de moda, hay un libro reciente, que intenta encontrar cual es la base empírica del vampirismo, una de las teorías sería esta enfermedad de la que hablábamos, otra sería la catalepsia como usted sabe, es este tipo de enfermedad en la que un individuo es enterrado vivo y al despertar y darse cuenta que le han enterrado vivo, el pobre se desespera y en muchos casos, al abrir después la tumba, se ha encontrado el cadáver chorreando sangre, por la boca, la nariz, etc... Aquí, antiguamente se decía: ha habido enterrado un vampiro; se han ido buscando todos estos elementos objetivos que indicarían la existencia del vampirismo, pero a mí como antropólogo me parece mucho más importante la fuerza de la creencia que no los posibles datos objetivos que son absolutamente tan reducidos que no explican el fenómeno en general. Lo realmente importante a nivel cultural, es el hecho de que la gente crea en determinadas cosas porque su cultura le enseña que aquellos son los personajes que existen y que determinados individuos asuman que son vampiros, hombres lobos, brujos o brujas.

Tags: leyenda

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