Por Emiro Enrique Vera Suarez
FUSION Y CONVIVENCIAS
VAMPIRISMO, VUELO SIN REGRESO
Los vampiros, giran alrededor nuestro desde que aparecieron los primeros asentamientos campesinos y fueron conformando en el tiempo grandes ciudades, por lo tanto, se observaron las primeras estructuras sociales. En Mesopotomia- según la historia ortodoxa- se observaron la más amplia casta de seres sobrenaturales y de ultramundo. Espíritus y fantasmas, demonios y brujas e inclusive el famoso hombre lobo.
Aun así, la sangre es motivo esencial en la subsistencia de miles de mitos y ritos a través de los tiempos. Casi en cuanto llegaron los vampiros a Europa alrededor del siglo XVIII. El proceso de cristianización empezó y las leyendas de vampiros sobrevivieron como mitos.
El vampiro babilónico fue conocido bajo el nombre de ekimu, era el espectro de un difundo que, al no encontrar reposo en la vida ultraterrena, intentaba en ésta adueñarse de las almas de los vivos. Además, existian variantes de estos demonios, según el lugar donde Vivian. Por ejemplo, los intulhu vagaban por el desierto camuflados entre las dunas de arena para atacar a los viajantes, mientras que los más kin volaban por los cielos, gracias a sus grandes alas.
La figura femenina, (la rapera) tuvo bastante importancia en América. Ya que en la conquista española se citan varios brujos, llamados chivitos que succionaban la sangre de sus victimas, preferiblemente almas. La última mención es para el vampiro español. País en que la idea de cadáver viviente es extremadamente antigua, como reseña el antropólogo Caro Barbaza a raíz de sus estudios con pinturas rupestres, donde estaba presente la monarquía en la administración de los Burgos
Muchos del género desean perpetuarse en esta vida, buscan en su an en su alma un aliento, para, luego expandirse en un territorio. Ellos, tienen un atributo sobrehumano. En la mitología se han buscado los orígenes de las grandes civilizaciones antiguas que le brindan los hombres su tributo a la diosa egipcia Merity, que, transformada en ave nocturna, emitía desgarradores gritos para paralizar a sus victimas y devorar el alma. En la Edad Media con la propagación del cristianismo y los excomulgados se corría el riesgo que cualquier persona podía ser calificada como vampiro.
Sin embargo, el vampiro por excelencia es Camilla. Era una misteriosa joven de rutilante belleza que recorría las tierras santas.
Hoy, están representados en muchos personajes políticos que asumieron un rol de responsabilidad social que nunca han cumplido y reflejan una conducta demoníaca porque no aceptan como normales, los postulados constitucionales de cada Estado.
El vampirismo esta muy ligada a la novela negra y representa ya una simbología en la cultura de los pueblos, donde la gente le gusta reflejar su comentario.
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