Monografía creado por UnedHistoria. Extraido de: http://www.iespana.es/zeba/ 30 de Noviembre de 1999.
Los casitas eran tribus montañesas que procedían del este, de los montes del Zagros, aunque su nombre se menciona por primera vez en los textos babilonios de la zona del Éufrates. Chocaron por primera vez con los babilonios amoritas en tiempos de Samsu - Iluna, hijo de Hammurabi. Se trata de la primera alusión a los extranjeros que unos ciento cincuenta años después heredarían la hegemonía de la Dinastía amorita, formando la III Dinastía de la ciudad.
Política interior
Los casitas reinaron durante unos cuatro siglos, su política interior era liberal, nada opresiva y, al mismo tiempo, estos gobernantes administrarían Sumer mucho mejor que sus predecesores de Agadé y del período paleobabilónico, más conocidos que ellos. Los casitas ya habían conquistado los territorios del País del Mar hacia el año 1.460 y a partir de entonces la totalidad de Babilonia funcionó como una sola unidad política. Bajo la hegemonía casita parece que se neutralizó la antigua política separatista de las ciudades - Estado sumerias.
Los siglos XVII y XVI a. C. fueron una época de grandes cambios políticos en el Oeste de Asia y los casitas no eran más que uno de los varios pueblos de habla no semítica que desde el norte empezaron a ejercer presión sobre el debilitado reino de Babilonia. Todavía deben determinarse las afinidades lingüísticas de la lengua casita, pero algunos rasgos de su religión sugieren que tenían contactos con pueblos indoeuropeos.
Aparecen por primera vez en Babilonia como trabajadores agrícolas. Durante el siglo XVII, los documentos oficiales ilustran su entrada ininterrumpida y pacífica en el país. A finales del mismo siglo, colonizadores casitas obtenían propiedades incluso dentro de la región de la propia Babilonia, y a partir del reina de Samsuiluna los casitas representan una amenaza militar.
Después de una etapa de intentos de rebasar las fronteras, políticamente, ocuparon Babilonia con su rey Agum II.
Las principales características de este pueblo son: que aceptaron la superior cultura babilónica como otros muchos pueblos, a la que aportaron el uso del caballo y la forma de medir el tiempo por los años de reinado del monarca. Fueron poco conocidos porque en esta época tenían más importancia los acontecimientos de Hatti, Egipto y Mitanni, aunque es la dinastía que más tiempo reinó en Babilonia: de 1.570 a 1.157. Y porque su monarquía era de tipo feudal, en la que pocas familias tenían en su poder la mayor parte de los campos y dominaban el comercio.
Al primero que cabe identificar como posible gobernante de Babilonia es a Agum II (Agum - Kakrine) que recuperó las estatuas del dios Marduk y su esposa Sarpanitu después de que permanecieran veinticuatro años en poder de los hititas. Con la reposición del dios de Babilonia, los reyes casitas pudieron "tomar la mano de Marduk", gesto simbólico que sirvió para presentar a los casitas como una dinastía que respetaba y observaba las tradiciones babilónicas.
Los archivos del Tell el - Amarna y la política exterior casita Estos documentos (tablillas de barro escritas en cuneiforme, principalmente en lengua babilónica) fueron encontrados en las ruinas de la capital del faraón Amenofis IV (Akhenaton) en el actual lugar de Tell el Amarna, en el Egipto Medio. Se recuperaron más de trescientas cincuenta tablillas. Estos documentos se ocupan de la diplomacia internacional. Después se han hallado documentos equiparables en Palestina, Anatolia, Babilonia y Asiria.
Aunque esta correspondencia internacional empieza después del año 1.450, las cartas de Amama que se conservan datan en gran parte de los reinados de los faraones Amenofis III y Amenofis IV - Akhenaton. En Amarna se encontraron cartas de los reyes casitas Kadasman - Enlil I y Burnaburiash II. No se ha recuperado ninguna muestra de la correspondencia anterior, pero es claro que en tiempos de Karaindash la Babilonia casita ya había adquirido suficiente prestigio como para merecer un intercambio de embajadores con la corte egipcia.
El faraón Amenofis II dejaba constancia de haber recibido obsequios de Babilonia a raíz de una de sus campañas en Siria. Cuando comienza a reinar, ya estaba instituido el intercambio regular de mensajeros entre Egipto y Babilonia y caravanas babilónicas viajaban con frecuencia a Siria, Egipto y Anatolia.
Karaindash destaca también por su afortunada política interior. El País del Mar ya había sido derrotado y anexionado, con lo que Babilonia quedó unida en un solo país por primera vez en doscientos años y tanto Karaindash como su sucesor Kurigalzu I llevaron a cabo extensos programas de construcción en las antiguas ciudades sumerias.
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