Categoría: vampirismo
18 Diciembre 2009
Akasha y Enkil
Edad: Aproximadamente 6000 años
Origen: Familia Real de Urek (valle del Tigris y el Eufrates antigua Mesopotamia y cuna de la humanidad)
Muerte Mortal: Apuñalados por asesinos que eran partidarios de la costumbre del canibalismo.
Quien los creo: Amel (un espíritu sediento de sangre que se introdujo en sus heridas convirtiendo a Akasha en la primera vampiresa, a su vez Akasha creó a Enkil al que dio de beber de su sangre.
Akasha alcanzó el título de Reina de Kemet (Egipto) 4.000 años antes de Cristo, cuando su marido Enkil que ostentaba el puesto de rey la eligió como su esposa. Ella era mucho más dominante que su marido y en su afan de traer la civilización a su reino introdujo la escritura y otras ciencias a Kemet. Otra de sus medidas fue ejercer una fuerte presión sobre las tribus caníbales que poblaban en su reino, infligiendo un severo castigo a todo aquel que no abandonara las prácticas canibales. Esto la hizo muy odiada entre dichas tribus que no querían seguir su camino de civilización.
Cuando las gemelas pelirrojas, Maharet and Mekare (brujas devoradoras de carne humana) fueron capturadas por los ejércitos de Akasha, la vida de Akasha y Enkil dió un vuelco dramático. Akasha obligó a las gemelas a hacer una demostración de sus poderes espirituales, y a pesar de encontrar esa magia fascinante estuvo celosa de su poder y obligó a Khayman a que las violase publicamente. Esto enfureció a los espiritus.
Entonces ocurrió... un asesino aprovecho el desconcierto y asestó puñaladas mortales a ambos, Akasha y Enkil, momento que aprovecho Amel (uno de los espíritus enfurecidos) para introducirse por sus heridas y poseer su cuerpo, dandole inmortalidad y una insaciable sed de sangre, convirtiendola asi en la primera vampiresa. Ella rápidamente salvó a Enkil, convirtiendolo en vampiro también, dandole de beber su sangre.
De este modo fue como comenzó el mito de Akasha y Enkil los cuales de hecho son Osiris e Isis. Esto se debe a que los egipcios en sus mitos y leyendas crearon a Osiris, como Dios de la agricultura y la muerte, Osiris fue asesinado por su homólogo demoníaco Seth. Seth era necesario para establecer la balanza entre el bien y el mal. Sin embargo depués de ser asesinado la esposa de Osiris, Isis la poderosa diosa de la magia y del amor, extendió sus alas sobre el cuerpo ya muerto y le devolvió a la vida. La pareja representa la resurreción para los Egipcios que estaban obsesionados con la vida después de la muerte. Hasta el punto que idealizaron a Akasha y Enkil cuando descubrieron que Akasha devolvió a la vida a Enkil.
Seis meses después, Akasha convirtió a Khayman en vampiro, en contra a sus deseos, lo cual lo hizo enfurecer.
Ella decidió castigar a Maharet y Mekare ejecutandolas, pero después de ser convertidas en vampiros por Khayman como venganza, su única opción fue separarlas, pués temía que si las mataba eso podría afectarla o dañarla de alguna forma.
Esto comenzó un largo linaje de vampiros a lo largo del mundo, de acuerdo a las novelas de Anne Rice; los vampiros trataban a Enkil y Akasha como sus dioses. Pasaron los siglos y la necesidad de sangre del Rey y la Reina de los vampiros cada vez era menor y se iban fortaleciendo cada vez más. Su piel se endurecio como el mármol y poco a poco su necesidad de moverse era menor. Se convirtieron en 'aquellos a los cuales había que proteger'.
Akasha y Enkil una vez transformados del todo en estatuas vivientes empezaron a ser protegidos por los vampiros más antiguos que hacían de sus guardianes, los cuales les mantuvieron a salvo hasta el primer siglo antes de Cristo cuando sus protectores trataron de asesinarlos dejandolos al aire libre para que los rayos del Sol les abrasasen. Todos los jovenes vampiros murieron a consecuencia de esto, pues cualquier daño que sufrieran Akasha y Enkil lo sufrirían todos los vampiros, los únicos que sobrevivieron fueron los vampiros más antiguos y aun asi sufrieron grandes quemaduras. Akasha y Enkil no sufrieron nigún tipo de daño al ser expuestos a la luz del Sol. De esto aprendieron que si los reyes sufrían daño alguno los principales perjudicados serían los vampiros, ya que les repercutiría directamente. Cuando Marius uno de los vampiros más longevos y poderosos supo de su existencia, robó las estatuas y se convirtió en su protector por aproximadamente 2.000 años.
Imagen de Enkil tranformado en estatua viviente.
La Inclusión de Akasha en la Película "La Reina de los Condenados"
El primer encuentro de Akasha con el vampiro Lestat ocurrió cuando Marius le llevó frente a ella y Enkil. Él la despertó de su sueño-trance al tocar su violín, como resultado de esto él bebió de su poderosa sangre. Enkil despertó y los separó por la fuerza (casi mató a Lestat en un ataque de furia) Entonces Lestat comprendió que Enkil mantenía a Akasha en letargo contra su voluntad. Marius rápidamente obligó a Lestat a abandonar la sala y el Rey y la Reina volvieron a su forma de estatua. En 1985, Lestat se convierte en una estrella del Rock, su música despierta una vez más a Akasha y en ese momento ella decide actuar acorde al plan que estuvo tramando por cientos de años. Asesina a Enkil bebiendose toda su sangre. Esto la convierte en dos veces más poderosa que en su último encuentro con Lestat y asi empieza su busqueda del vampiro que la despertó. Akasha pretende gobernar el mundo junto a Lestat y deshacerse de la mayoría de los vampiros (salvo los que Lestat tenga en especial estima). En su plan también incluye exterminar al 95% de los varones humanos para que las hembras sean la raza dominante y asi crear un mundo más "pacífico". Ella secuestra a Lestat y le lleva a traves del mundo mostrandole la destrucción que tiene previsto crear, manteniendole siempre en un estado de semi-delirio gracias a su sangre, que le hace beber para controlarle. Cuando Lestat le suplica que se detenga ella se niega. Entonces ambos regresan a la casa de Maharet donde se reunen los vampiros que aun sobreviven y los más antiguos, dispuesta a explicarle su plan. Ella se enfurece y no se muestra dispuesta a reconsiderar su plan.
Tras una lucha contra varios de los vampiros más poderosos (incluido el mismo Lestat) Mekare consigue beber la última gota de la sangre de Akasha, en ese momento los vampiros temen por su propia supervivencia pero Mekare los salva al comer el corazón y cerebro de Akasha, consumiendo el espíritu de Amel (el espíritu que la poseía). De esta forma con su sacrificio, Mekare salva a los vampiros y consigue satisfacer su sed de venganza hacía Akasha.
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18 Diciembre 2009
Lestat de Lioncurt es el personaje central de la Crónicas Vampíricas de Anne Rice que se iniciaron con Entrevista con el Vampiro.
Muy diferentes de los vampiros clásicos, aunque también sea inmortal y se alimente de sangre humana, el vampiro Lestat tiene poco que ver con los muertos: al contrario, es un personaje lleno de vida cuya apasionante biografía abarca desde el lascivo París del siglo XVIII a la Roma de Augusto y la Bretaña de los druidas; desde el Egipto satánico de la prehistoria al mundo frenético de las estrellas del rock..Toda la historia, prácticamente, mientras busca el secreto de su propia inmortalidad.
Su iniciación vampírica se cuenta con todo detalle en el segundo volumen de Crónicas Vampíricas titulado "Lestat, el Vampiro". En este el también narra como convierte a su madre, Gabrielle en una vampiresa y pasan 10 años juntos, en bùsqueda de secretos.
En los siguientes libros de la saga, como "La Reina de los condenados", "El ladrón de cuerpos" o "Memnoch el diablo", el personaje de Lestat sufre una evolución como vampiro, viendo ampliados sus poderes y su inmortalidad, gracias a la sangre de Akasha, la madre de todos los vampiros existentes; su control del viaje espiritual fuera del cuerpo, y a la personal visión de Anne Rice del cielo y el infierno, de manos de Memnoch, el diablo que guiará a Lestat en uno de sus viajes.
En primer lugar está Lestat, el autor de cuatro libros sobre su vida y obra que contienen todo cuanto podrías desear saber sobre él y algunos de nosotros. Lestat, el eterno rebelde y bromista. Un metro y ochenta y dos centímetros de estatura, un joven de veinte años cuando fue creado, con grandes ojos cálidos y azules y una espectacular cabellera espesa y rubia, la mandíbula cuadrada, con una boca carnosa y exquisitamente perfilada y una piel oscurecida por una temporada en el sol que habría matado a un vampiro menos resistente, mujeriego, una fantasía salida de la pluma de Oscar Wilde, espejo de la moda, en ocasiones el vagabundo más osado, irrespetuoso y tronado, un lobo solitario, un rompecorazones, astuto, apodado «Príncipe Impertinente» por mi antiguo maestro -imagínate, mi Marius, sí, mi Marius, que había logrado sobrevivir a las antorchas de la asamblea romana-, apodado «Príncipe Impertinente» por Marius, aunque me gustaría saber en qué corte, por qué derecho divino y qué sangre real. Lestat, que poseía la sangre de la más vieja de los nuestros, la Eva de nuestra especie, un ser que había sobrevivido unos seis o siete mil años a su Edén, un perfecto horror que, tras haberle sido conferido el poético título de reina Akasha de aquellos que deben ser custodiados, por poco destruye el mundo. Lestat, un buen amigo, por quien habría sacrificado mi vida inmortal, cuyo amor y compañía imploré en multitud de ocasiones, vanidoso, fascinante, un insoportable pelmazo sin el cual no puedo existir. Así es Lestat.
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16 Diciembre 2009
En la Europa del siglo XVIII, el tema de los vampiros estaba en boga. Tras la Paz de Passarovich, por la que Serbia pasó de manos turcas a austriacas, los hechos que supuestamente sucedían en los no tan lejanos Balcanes se difundieron por toda Europa. Las gacetas de la época se llenaron de muertos resucitados que dedicaban su nueva vida a morder cuellos ajenos. Los ingleses, tan prácticos como siempre, y ante el rumor de que los jóvenes suicidas eran propensos a renacer como vampiros, decidieron tomar sus precauciones y promulgar una ley, no abolida hasta 1824, por la que se debía atravesar el corazón con una estaca de todo aquel que acabara con su propia vida.
El Drácula que todos conocemos es un personaje novelesco creado por Bram Stoker, quien se inspiró, por un lado, en la figura de Vlad Tepes, príncipe valaco del siglo XV que por su crueldad fue conocido con el apelativo de "El empalador", y por otro lado, en las viejas leyendas acerca del vampirismo, el mal que vuelve, los que lo padecen (seres inmortales, condenados a vivir de noche y dormitar durante el día). El vampiro ha de beber sangre humana para sobrevivir, lo cual le convierte en un asesino despiadado. El Conde Drácula, tras su apariencia de viejo aristócrata, oculta una personalidad diabólica que, al no perecer, no está sometida al juicio divino, y, quién sabe, quizá por eso le repugnan los crucifijos.
El auténtico Vlad Tepes, príncipe de Valaquia (Wallachia) y conde rumano, nació hacia el 1428 y murió en 1476, y fue más conocido como "Draculea". El apodo fue una herencia de su padre, príncipe del antiguo señorío de Valaquia, situado a orillas del Danubio, a quien sus súbditos concedieron el calificativo de Dracul (término rumano que significa tanto "Dragón" como "Diablo").
El pequeño Vlad, tercero de los hijos del señor de Valaquia, fue desde su infancia Draculea, o lo que es lo mismo, "hijo del Diablo", sobrenombre al que se añadió con el tiempo el no menos terrible de Tepes, "el Empalador", por ser este el castigo que aplicaba a sus enemigos. Por otro lado, algunos historiadores piensan que el apelativo de Dracul tiene sus orígenes en la Orden del Dragón (Ordo Draconis), una Orden Militar dedicada a la defensa de la Verdadera Fe Cristiana contra el infiel turco. La insignia de la Orden era un dragón dorado, o serpiente alada (símbolo del diablo). El padre de Vlad había sido ungido en la Orden por Segismundo, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y, a consecuencia de ello, ya él se autodenominaba Dracul. Y lo mismo haría luego su hijo, Vlad Tepes. Enlazando una teoría con otra, está el hecho de que, cuando Vlad padre regresó de Tierra Santa, tras luchar con el moro, llevaba el símbolo del Dragón (o de la serpiente, prefiguración del Diablo) en su capa y escudo. Al verlo, los supersticiosos rumanos creyeron que era símbolo
de que había vendido su alma al Diablo. Por ello, Vlad padre iba a ser conocido, en la historia de su país, como Vlad "el Diablo", Caballero mata-turcos de la 0rdo Draconis o Hijo de Satanás...
Los escasos datos biográficos que ha transmitido la historia acerca de este personaje no son demasiado esclarecedores. Todo parece indicar que nació cerca de la ciudad transilvana de Sighisoara, en el pueblo de Timisoam. Jamás perdió contacto con su tierra natal, tierra de oscuras leyendas y terrores populares. Es casi seguro que tuvo que ayudar a su padre desde muy joven a defender el trono de Valaquia, por el cual luchaban húngaros y rumanos desde hacía mucho tiempo; de hecho, la mayor de sus preocupaciones durante su vida fue conservar el principado, para lo cual tuvo que aliarse con sus enemigos declarados, los turcos. Sus deseos de recuperar su trono, que le había sido arrebatado por el príncipe húngaro Vladislav II, le hicieron alejarse poco a poco de los turcos y, hacia 1456, estrechar relaciones con el príncipe Iancu de Hunedoara, quien años antes había hecho ejecutar al padre de Vlad, y que a la sazón luchaba con el príncipe Vladislav por la posesión de las ciudades que éste tenía en Transilvania. Tepes no desaprovechó la oportunidad que se le presentaba de recuperar de nuevo el control de sus dominios y, viendo que el rey de Bohemia, Ladislao V de Habsburgo, veía peligrar sus intereses en la zona en conflicto, solicitó de éste un ejército con el que entrar en combate y, pocos meses más tarde, volvía a reinar en Valaquia.
En 1457, los príncipes húngaros y alemanes, temerosos del fuerte impulso independentista que el valaco estaba imprimiendo a su reinado, se aliaron entre sí y emprendieron una campaña popular contra él, que terminó cuando Vlad hizo empalar a los cabecillas rebeldes, a los que previamente había hecho cavar sus tumbas. Así pues, el que para unos era un héroe nacional, ardiente defensor de la independencia de su país, para otros fue un sádico, que torturaba a sus víctimas innecesariamente, tan sólo por su propio placer, pues el empalamiento es un método especialmente cruel, por lo lento y doloroso de la muerte que ocasiona.
Como la muerte en la cruz, además de ser ésta una muerte lenta y dolorosa (lo que gratifica el sadismo de los ejecutores), el empalamiento tiene un efecto ejemplar, al mostrar al pueblo que la contempla, lo que le puede pasar al que desafíe a su señor natural. Y el ejemplo dura, al menos, tanto como la vida (y puede ser muy larga la agonía) del ajusticiado. Parece ser que Vlad Tepes era un gran aficionado a este método de ejecución, y no sólo lo empleaba muy a menudo, sino que además se deleitaba en la contemplación de la agonía de los empalados. Tanto es así, que nos cuentan las crónicas que, en muchas ocasiones, se hacía servir sus comidas en el lugar en el que habían sido erigidas las estacas; y así nos lo representa la imaginería popular. Más aún, se dice que mandaba recoger la sangre de los agonizantes en cuencos, que hacia llevar a su mesa para poder mojar pan en ella, lo que podría ser una conexión del Drácula histórico con el mito vampírico del chupador de sangre o tal vez simple crueldad, o incluso, una nueva demostración de la tan extendida práctica de hacerse con las virtudes del enemigo muerto a base de degustar algo de su cuerpo. Lo cierto, al menos lo recogido por la historia, es esa afición a tan macabros banquetes.
Son muchas las historias que se cuentan sobre la crueldad de este personaje, como la de la visita de unos embajadores turcos a su corte. Viendo Vlad que éstos no se descubrían en su presencia, en señal de respeto, y al afearles su conducta, los embajadores le respondieron que era costumbre de su pueblo jamás descubrirse ante nadie, por principal que fuese. Ante ello, Dracul ordenó a sus soldados que clavasen con clavos los tocados de los embajadores a la cabeza de estos "para reforzar la fe que tenían en sus costumbres". Y, tras ello, los devolvió a su señor, con la sugerencia de que, aunque estuviese bien que uno siguiese las costumbres de su tierra, cuando le enviasen embajadores a él, más valdría que siguiesen las costumbres del país que visitaban. Así, dedicado a sembrar el terror en su dominio del sur de Rumania, Draculea mandó matar a más de cien mil personas, y eso que, en su tiempo, la población del reino sólo ascendía a unas quinientas mil almas. Vlad se consagra así como uno de los grandes genocidas de la Historia, superando, incluso, a Hitler y a Stalin, al menos en lo que a porcentajes de muertos sobre la población total se refiere, aunque hay historiadores que nos dicen que Vlad Tepes no era más cruel que la mayoría de sus contemporáneos. Y, además, tenía una virtud que lo redimía a ojos de muchos de los dirigentes de la época: Su defensa de la Fe. Draculea estuvo en muchas ocasiones en primera línea de las luchas contra los sarracenos, y el mismo Papa Pío II le admiraba, y le ponía como ejemplo de luchador cristiano contra el Islam.
Siguiendo con la historia de su vida, las crónicas nos cuentan como, una vez establecido en su trono, el siguiente problema que Tepes tenía que encarar era la cuestión turca, que en los últimos tiempos se había visto agravada ante la negativa del valaco a pagar tributos. Cuando el sultán Muhammad II le citó cerca de Bucarest con una excusa banal, Vlad fingió caer en la trampa, e incluso acudió con generosos regalos para el de la media luna, quien, confiado en su astucia, no se dio cuenta que los encargados de transportar los ricos presentes eran soldados del séquito del príncipe, que apresaron a los otomanos y volvieron con ellos a Tirgovisthe, la capital valaca, donde una vez más se ejecutó con ellos el castigo que había hecho ya famoso a Draculea.
Animado por el triunfo, el voivoda continuó avanzando hacia Estambul sobre la orilla derecha del Danubio, diezmando las tropas turcas, pues sus víctimas se contaron en número de veinticuatro mil, entre soldados y civiles, como cuenta él mismo en una carta dirigida al soberano Matías Corvino, rey de Hungría; la oportunidad de poner fin al poderío turco era, pues, de oro, algo que no supieron ver los príncipes cristianos, que no prestaron al valaco ninguna ayuda. El sultán Muhammad II reunió el mayor ejército jamás visto (un cronista de la época da la cifra, sin duda exagerada, de doscientos cincuenta mil hombres) y aprestó a los hombres a la lucha, que estaría reforzada por una flota en el Danubio. Contra todo este aparato bélico, Vlad sólo podía oponer su pequeño ejército de diez mil hombres y recurrir a estrategias como la guerra "de guerrillas" y la "tierra quemada" que, sin embargo, le valieron el triunfo sobre el Sultán. Éste se vio obligado a ordenar la retirada y presentar la rendición, pero mediante una serie de intrigas políticas consiguió que el propio rey Matías ordenase encarcelar a Tepes.
Durante los doce años que duró su cautiverio, desde 1462 a 1475, fue su hermano Randu quien ocupó el trono de Valaquia, que puso prácticamente en manos turcas. Y como ejemplo de lo desquiciado de este personaje, quiero decir que sus carceleros hicieron notar que, faltándole súbditos, se dedicaba a atrapar los ratones de su celda, para empalarlos en minúsculas estacas. De todas formas, quiero dejar claro que Matías encarceló a Vlad Tepes no por su crueldad, sino para tapar su propia corrupción, y es que el Rey de Hungría se había gastado alegremente las cuarenta mil monedas de oro que el Papa Pío II le había confiado para que se las diera a Draculea, como contribución de la Iglesia a su cruzada contra el Turco. Y, antes que tener que responder de esa apropiación fraudulenta, Matías había preferido hacer apresar al noble rumano, acusándole falsamente de una promesa de vasallaje al Sultán por parte del voivoda.
La historia no aclara debidamente en que momento Vlad consiguió salir de la prisión, pero se tiene constancia de que tomó parte en la batalla de Vaslui, en la región de Moldavia, el 10 de enero de 1475, a las órdenes de Esteban Báthory, y también de que al año siguiente el príncipe volvía de nuevo a tomar posesión de su trono. Poco después, cuando Draculea (ya conocido como Dracul) decidió ir a espiar las fuerzas enemigas, disfrazado de soldado turco, fue descubierto por una partida de sus propios soldados, que lo atacaron. Y, a pesar de que Vlad hizo una verdadera carnicería entre su propia gente, acabó por caer bajo el peso del número. Muerto a saetazos y decapitado, dicen que su cabeza acabó siendo enviada como presente al Sultán (precioso regalo, por el pavor que la tropa turca sentía por el muerto, al que apodaban "el Príncipe Empalador"), y que el Gran Turco mandó colgar la cabeza de su mortal enemigo de las murallas de su palacio Topkapi, en Estambul.
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16 Diciembre 2009
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Una figura vestida de negro toma un gran cirio amarillento con su mano izquierda y alumbra la gran estancia que sigue en penumbras. La figura camina lentamente hacia el interior de la habitación; los relámpagos de la tormenta que explota en el exterior alumbran de vez en cuando el crucifijo que cuelga de su cuello. Sus uñas negras se clavan en la cera del cirio. A lo lejos se oye aullar a los lobos.
Esta visión turbadora nos evoca toda una serie de pensamientos negativos.
La simbología que emplea la literatura, y el cine, de terror toma una serie de elementos recurrentes en los que se apoyan para que, sin necesidad de narrar acontecimientos iterativos, entremos en la atmósfera del miedo sin apercibirnos.
Este estudio pretende ser un acercamiento a todos estos elementos recurrentes de la tradición terrorífica occidental: el uso del color, de espacios, de objetos.
Colores: El color de la literatura de terror es, sin duda, el negro. Es decir, la ausencia de color. Ambientes oscuros, personajes que visten de negro, la oscuridad siempre ha sido la aliada de lo tenebroso. Lo tenebroso también es ocre, amarillento, es el color de lo putrefacto, de la suciedad "dientes amarillentos dibujaban su sonrisa demoníaca"; otro color recurrente es el rojo, el color de la sangre y de la muerte, no ya de la pasión amorosa, que pasa aquí a ser el de la pasión dolorosa.
Lugares: hay un gusto especial por que la acción se desarrolle en espacios cerrados, castillos abandonados, grutas, torres, ruinas de templos e iglesias, como la leyenda El Miserere de Bécquer, pasando los espacios abiertos, como los bosques, caminos y carreteras a cerrarse sobre sí mismos, encerrando a los protagonistas en un ambiente oprimido en el que, si no logran escaparse, perecerán. La naturaleza se transforma en un elemento hostil, especialmente cuando la acción se desarrolla durante la noche, y, curiosamente casi siempre, arranca una tormenta; entonces el bosque se puebla de extraños sonidos, de animales que no por ser conocidos provocan menos terror en los personajes, de almas errantes y diablos en busca de presas.
La Muerte: todo el terror humano gira en torno a la idea de la muerte. Los "no muertos", pero tampoco "vivos", persiguen a los hombres para matarlos. El miedo es, pues, morir. Espadas, cuchillos, tijeras, navajas y todo tipo de armas, pero especialmente las armas blancas, son los instrumentos preferidos para matar. Recrearse en la idea de la abundancia de sangre en la escena es muy atractivo para los adictos al terror.
La figura del diablo: la muerte violenta es rápidamente relacionada con la figura del diablo y de todo lo demoníaco: brujas, demonios y vampiros, se repiten en la tradición terrorífica; sucesos extraños que son explicados como representaciones luciféricas o como fenómenos paranormales.
Otras figuras terroríficas: la figura del diablo y de todo lo relacionado con el satanismo es dejado de lado en las tradiciones centroeuropeas, más dadas a recrear malvadas criaturas habitantes de los bosques desde la creación misma del mundo: gnomos, avaros que ocultan en el subsuelo riquezas inimaginables; hadas, criaturas caprichosas que se ocultaban en los bosques capaces de realizar las más refinadas torturas -La niña que quiso ser hada, Ebba Langenskiöld-Hoffmann-; ogros gigantescos que devoraban poblaciones enteras en una sola noche; ghoules, vampiros que suelen aparecer en obras de Lovecraft, como Polaris, y lamias, que cambiaban de forma y aparecían de noche,... hoy día son los hombres-lobo, zombies, vampiros, momias, popularizados por el cine, son los muertos no muertos, que regresan al mundo de los vivos con perversas intenciones: reclutar nuevos miembros para el grupo, saciar sus instintos sexuales o simplementes su sed de sangre -Night of de living dead, dir. George A. Romero, 96 min. (1968)-. El cine ha contribuido en gran manera a ampliar este imaginario terrorífico: cientos de historias de vampiros, de momias, de hombres-lobo con mayor o menor fortuna, ponen siempre de actualidad el terror -Nosferatu (Eine Symphonie des grauens), dir. F. W. Murnau, 63 min. (1922).
Animales: bestias de toda la vida, como los lobos, aparecen en todas las historias de los pueblos europeos como símbolo de muerte nocturna, hasta los cuentos populares toman al lobo como protagonista de numerosas historias. Otros animales nocturnos son el búho, espectador de los sucesos que aterran al bosque; los murciélagos, especialmente terroríficos a partir de la historia de los vampiros como insaciables chupadores de sangre; reptiles, por su piel fría y aspecto de dragón recién salido de los infiernos; ratas, símbolo de enfermedades mortales, Drácula, Bram Stocker, y la inestimable aportación del cine de serie B de los años 40 y 50 de la llamada "era nuclear" del cine fantástico, con toda una serie de insectos gigantescos, víctimas de mutaciones genéticas, de aspecto y apetito realmente terroríficos-La mosca, George Langelaan.
Objetos: puertas que se abren y se cierran, cristales que se rompen, lámparas que se encienden y se apagan... son el imaginario colectivo del terror, a esto se unen elementos como los crucifijos (en numerosas ocasiones las cruces son testigos de sucesos extraños -El estudiante de Salamanca, Espronceda- o, contradictoriamente, son en sí elementos demoníacos -La cruz del diablo, Bécquer-; calaveras y esqueletos de difuntos se aparecen para prevenir a los vivos de terribles sucesos -Poe-; el tañido de las campanas anunciando la medianoche, o el simple tic-tac del reloj, son elementos recurrentes símbolo del paso del tiempo. La muerte sobreviene a medianoche y campanarios y relojes lo saben, y lentamente anuncian que el tiempo se ha terminado.
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16 Diciembre 2009
| Diablos y Demonios
"El Rey de las Tinieblas se formó y surgió del agua negra. Creó y propagó miles y miles de especies en el infinito. Y las tinieblas se engrosaron de estos demonios, falsos dioses, vampiros, diablos, genios maléficos, todas horrorosas formas de las tinieblas de toda clase, seres sombríos, coléricos, negros, groseros, rabiosos, venenosos, amargados, fétidos, sucios, malolientes, mudos, sordos, obtusos, cerrados, tartamudos, sin oído, enajenados, ignorantes..."
Tomando como referencia a las tradiciones rabínicas, se explica el origen de los demonios señalando a Dios como Creador de los Ángeles, seres espirituales dotados de razón, voluntad propia y existencia inherente. El oficio de estos seres fue, a partir de su creación, el de crear, y lo primero que hicieron fue a otros ángeles, de menor jerarquía.
El primer Ángel que Dios creó se llamó Lucifer (también llamado Luzbel o Lucero, "Portador de luz"), el más bello y perfecto de todos, ostentando el grado de Querubín / Arcángel.
Luego de los ángeles, Dios crea el Universo físico en su totalidad, poniendo a aquellos a trabajar en este espacio; una tercera parte fue destinada a la Tierra, bajo el mando de Lucifer.
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Éste, sin embargo, pretendía ser el "Señor", soberano del mundo, el hecho del dominio sobre otros le pareció bueno, contaminó su percepción, lo arruinó, y finalmente se rebeló contra Dios.
Él razonó que la competencia sería mejor que la cooperación, servir al Yo sería más agradable; cuando tomó la decisión de rebelarse e invadir el Cielo, fue convenciendo paulatinamente, tardando el equivalente a decenas de miles de años quizá, a los ángeles bajo su dominio, despertanto la envidia en unos pocos por alguna injusticia imaginaria, y luego valiéndose de éstos para convencer a los demás, millones de ángeles santos a rebelarse.
Llegado el momento de ascender al Cielo para invadirlo, Lucifer se enfrenta con el Arcángel Miguel quien con la ayuda de Dios y tras una colosal batalla, terminaría con la derrota del ángel rebelde y el resto de ángeles sublevados.
Vencido Lucifer, recibió de Dios el nombre de Satán el Diablo, y fue precipitado a los Infiernos junto con los ángeles rebeldes, que se convirtieron en Demonios.
Su pena fue la descalificación jerárquica, la pérdida de cualquier otra oportunidad de redención, la perversión de su mente y un cataclismo de proporciones mundiales que destruiría todo lo creado sobre la faz de la Tierra.
Otra opinión acerca del origen de los demonios se refiere a la rebelión a causa del hombre: Por celos a éste, creado a imagen y semejanza de Dios y los ángeles, "profirieron su grito de non servian...
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 Lucifer (el portador de luz) fue el primer angel que creó Dios, el más bello y perfecto de todos, pero su ansia de poder le hicieron rebelarse contra su creador.
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Durante el siglo VI, los teólogos explicaban la caída de los ángeles por el resentimiento que les causó el saber que Jesucristo se encarnaría en la naturaleza humana y no en la angélica... El despecho les llevó a la rebelión, y ésta a la ruina.
Se sabe, además, que muchos ángeles continuaron convirtiéndose en demonios a posteriori de la primera caída, señal de que la lucha continúa en el Cielo.
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| Lucifer el Ángel Caido
El siguiente video es un fragmente del documental El Diablo La Posesión del Maligno de Goya Producciones en el que además de este fragmento introductorio se narran experiencias de un exorcista y videos reales de exorcismos. Para conseguir el DVD completo debereis dirigiros a su web donde podreis comprarlo. |
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16 Diciembre 2009
Aunque la Iglesia impone como la verdad única la teoría de que así como hay un Dios hay un Diablo, quienes buscan los misterios del mundo han descubierto que parece haber tantos diablos como personas que creen en esta fuerza del mal. ¿Acaso es el Diablo un mentiroso tan extraordinario que puede aparecer de muchas formas distintas, o se equivoca la Iglesia? No hay una respuesta simple a esta pregunta, pero es posible examinar varias opciones.
CAIN y SATAN
La maldici6n de Caín nace de la misma oscura soberbia que movía a Lucifer. Algunos humanos han argumentado que las imágenes humanas y las historias de Satán son meramente pálidos reflejos de la historia de Caín. Los satanistas Cainitas esperan que Caín libre una guerra contra el Dios que le condenó, y entonarán alabanzas cuando despierte de su sueño milenario.
LiLITH y SATAN
De acuerdo con la tradición, Lilith, la madre de los vampiros, fue expulsada del Edén antes de la creación de Eva, convirtiéndose en la esposa del Diablo y dando a luz muchos monstruos. Algunos vampiros ancianos dicen recordar historias en las que Lilith es representada como la madre de todos los sobrenaturales... fue la primera maga, enseño a los hombres lobo a cambiar de piel e incluso trato con las hadas y los muertos sin reposo.
Lilith es venerada como la madre de los vampiros, la entidad que despertó a Caín a sus oscuros poderes. Si es o no una representante de Satán es algo que los Cainitas mas estudiosos discuten acaloradamente, buscando sin cesar fragmentos del Libro de Nod y del legendario Testamento de Lilith. Algunos ancianos hablan de un tiempo en el que Lilith era igual a Jehová, y dicen que estos legendarios manuscritos contienen antigua magia perdida en el tiempo. Un Cainita que encuentre estos documentos perdidos puede conseguir acceso al poder de los dioses... o simplemente ser otro ingenuo peón en los juegos de la Yihad.
SET y SATAN
Los Seguidores de Set conocen muy bien los trucos de los demonios; de hecho, suelen usarlos para sus propios propósitos. Esto no quiere decir que los Setitas sirvan al Infierno. Las leyendas del clan dicen que Jehová, Cristo, Ala y todos los demás dioses no son sino adornos para entretener y pacificar a la humanidad, y que los diversos diablos son simples pesadillas para asustar a los mortales. Están consagrados a su señor Set y no dejaran que se les aparte de su camino.
EL WYRM
Los paganos del norte de Europa (y, si hay que creer en las historias de quienes han viajado por África y Asia) adoran a un gran dragón o serpiente al que llaman Vermis Magnis. Para los cristianos, es meramente uno de los aspectos de Satán, como la serpiente, pero han surgido algunos rumores inquietantes entre los vampiros que tienen sus dominios en las heladas tierras del norte. Los extraños adoradores de Vermis Magnis descienden a pozos cavados en la tierra, donde comulgan con espíritus y otros seres mas extraños. Se les enseña a ponerse y quitarse la piel del lobo, y aprenden mucho secretos de Taumarurgia Oscura. Muchos antiguos se ríen de estas historias, pero corren rumores por todo el norte de Inglaterra según los cuales los bárbaros pictos han cruzado sus fronteras y se dirigen al sur. Los Cainitas con dominios en la zona han pedido ayuda a sus compañeros de clan, y parece que algo malévolo se esta agitando allí.
...PUES SOMOS MUCHOS
Ningún humano puede enumerar todas las fuerzas del Infierno. Aunque los magos vulgares buscan y acopian nombres y rangos de demonios como si fuesen tesoros, es una tarea inútil. Quienes han explorado el lado oscuro del mundo creen que no hay solo un Infierno, como afirma la Iglesia, sino innumerables niveles de condena y sufrimiento. Para la mente medieval, el Infierno no es un lugar estructurado con reinos de castigo diferenciados, sino un negro vacío que los Ángeles Caídos y los demonios han convertido en su morada.
LUCIFER
Lucifer es el primero entre los Ángeles Caídos. Encabeza la rebelión en el Cielo y continua luchando contra todo lo bueno que hay en el mundo. En el Libro de Job se le representaba como un servidor de Dios enviado a poner a prueba a la humanidad. Según la Iglesia, fue Príncipe del Mundo hasta que Cristo estableció una nueva alianza con el hombre. Desde entonces, pasó a ser el Adversario, violentamente contrario a la obra del señor y librando una batalla que sólo se resolvería el día del juicio. Su nombre en el cielo era Samael, el ángel de la luz; tras su caída se convirtió en Lucifer, y también se le
ha llamado Abaddon el Exterminador y Apollyon, el ángel del Pozo sin Fondo.
En épocas pasadas estuvo a cargo de la Tierra y la Humanidad, pero con la llegada de Cristo y la nueva alianza de Dios fue derrocado y condenado al Infierno. En el siglo XII, la gente ha aceptado que Lucifer es el enemigo de Dios y el hombre, consagrado a devastar la Tierra. Afortunadamente, está aprisionado en el Infierno hasta el fin del mundo.
La idea de Lucifer como antihéroe, como figura prometeica digna de compasi6n o incluso de elogios, no aparecerá hasta el siglo XVII. En el mundo del Medievo oscuro es el enemigo definitivo, el demonio despiadado que busca pisotear con sus pezuñas hendidas todo cuanto es bueno. No puede entrar en el mundo, y recurre a sus sirvientes, los príncipes del Infierno, para que hagan su trabajo por el.
EL ANTICRISTO y EL FIN DELMUNDO
Llegara un tiempo en el que Lucifer sea libre para ejercer su voluntad sobre el mundo. Será el Fin de los Días, anunciado por la llegada del Anticristo. Este será la antítesis de Cristo, un hombre con absoluto dominio sobre el poder del mal, en quien Satán pondrá toda su fuerza y confianza. No será un demonio, ni el hijo del Diablo, sino un hombre normal que buscará entregar el mundo al Infierno.
De acuerdo con la leyenda nacerá (o quizás haya nacido ya) en la ciudad de Chorazin, y se elevará hasta la grandeza gracias a su inteligencia, su porte majestuoso y la justicia. Unirá a las facciones cristianas enfrentadas y se proclamara a la vez Papa y Emperador, dirigiendo a las fuerzas de la Cristiandad en una gran Guerra Santa para acabar con judíos, musulmanes y paganos. Su imperio unirá el mundo entero, y se le verá como el nuevo Mesías.
Pero todo será una mentira: sumirá después al mundo en una era de devastación que durará mil años, una era en la que toda esperanza quedara extinguida y los vivos envidiarán a los muertos. Se dice que su reinado acabará cuando el agotado mundo suplique un final para su dolor. Cristo volverá con todo su poder, y la historia terminará con el día del juicio.
Ese día será el último, y todas las almas serán llevadas ante el trono de Dios. Aquellos cuyos nombres figuren en el Libro de la Vida llegarán a un nuevo Cielo y unas Tierra libres de pecado; los demás serán expulsados para siempre.
Los satanistas creen que el resultado de esta batalla final está por decidir, y que sus amos pueden ganar y ensalzarles como señores del mundo. Los Cainitas cuchichean acerca de sus propias leyendas, conservadas en el Libro de Nod desde los tiempos de Enoch, según las cuales el mundo será entregado a sus mayores la Noche de la Gehena: los únicos muertos que se alcen serán los Antediluvianos, que se alimentaran de sus chiquillos, fundando un imperio de sangre que durará mil años. Tras este milenio no habrá juicio final, sólo los rescoldos del sol moribundo iluminando un mundo vació y roto en el que se alzarán para siempre las ciudadelas de los antiguos.
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16 Diciembre 2009
3ª Edición
Ni siquiera los monstruos de Caín hablan de ellos a la ligera.
En tiempos anteriores, o eso se cree, uno de la Primera Progenie se alzo contra los Trece. Ese demoníaco traidor... el primogénito de la alianza errante de un Antediluviano, vil esclavo cantor de un pueblo protomesopotámico, forjo un impío pacto con aquellos que moraban en la sombra de la periferia de este mundo. Al hacerlo, el niño-demonio recibió algo del lugar Mas Allá, convirtiéndose en algo más, y menos, que humano. Reuniendo apóstoles entre las filas de sus hermanos, el primer shaitan de Baal-llamado-Destructor alzo a sus ejércitos y asedio la Segunda Ciudad; la Sangre chocó con la Sangre cuando los chiquillos de Caín se enfrentaron entre las ruinas y las llanuras barridas por las llamas.
Con el tiempo, se susurra, el mismo progenitor volvió su atención a la refriega, en un momento cataclísmico en que llovió fuego y sangre de los cielos. La batalla terminó tan abruptamente como había comenzado; los 12 al'shaitani fueron condenados a muerte, y sus hordas demoníacas puestas en fuga. Pero no había rastro del niño-cosa y los horrores que habían seguido sus ordenes se perdieron entre los susurrantes vientos de la leyenda.
Pero esta leyenda esta volviendo rápidamente a la realidad. La captura y destrucción de una cábala de infernalistas norteamericanos (y la recuperación de sus blasfemos grimorios) ha llevado a la atención de los Vástagos una sombría realidad: la Inquisición no acabo por completo con los hijos de Baal.
Se cree que los hijos del shaitan han surgido de las arenas de Oriente Próximo, donde hombres y monstruos se han mezclado con la tradición y las fábulas locales durante milenios. Sus sires se arrodillaban en los mismos santuarios y veneraban a las mismas deidades oscuras que los filósofos-guerreros hijos de Brujah y Haqim; de hecho, la tradición Cainita sitúa a los tres linajes en las raíces de la cultura pre-sumeria. Estas mismas historias hablan de ciudadelas negras, estrellas caídas, ciudades en cráteres de cometas, monstruos insecto, viles reyes hechiceros y todo tipo de depravaciones similares que se remontan a la aborrecida ciudad de Chorazin supuestamente arrasada en el Antiguo Testamento.
Los Baali son ante todo, exploradores: estudiantes de lo desconocido, lo incognoscible, lo inexpresable. Sus ojos y oídos buscan secretos olvidados. Suya es la canción secreta que ha resonado a través de la eternidad desde que su progenitor sin nombre tocase la cuerda discordante que abrió el muro entre los mundos. Y suyos son los firmes y pacientes dedos que han hurgado en la herida desde entonces. Las noches modernas encuentran a pocos Baali supervivientes en una especie de tierra de nadie entre las incontables facciones del Mundo de Tinieblas. Están muriendo: odiados, temidos y cazados por la Camarilla, el Sabbat y muchos otros frentes, son presa de cientos de detractores y disensiones. Están cayendo en una espiral hacia la nada, acosados por una inexplicable degeneración del espíritu que reclama a mas de los suyos cada noche que pasa, condenados a una lenta decadencia de magos a monstruos y después a simples recuerdos. Pero siguen afanándose por la erosión y eventual destrucción de este mundo, para abrir el camino a Aquellos que Esperan Mas Allá.
Apodo:
Diablos.
Secta:
Los Baali no se unen a ninguna secta, y ninguna secta los querría. Aunque los Diablos dicen haber corrompido a muchos vampiros para su causa, no parece que sea cierto... a menos que sus conversos sean muy hábiles ocultándose.
Apariencia:
Cuando no usan sus ropas rituales, la mayoría parecen bastante normales, incluso tranquilos, con ropa sencilla y maneras discretas (unos pocos satánicos, atrapados por los componentes mas bajos de sus repertorios y reputaciones, favorecen la imagen perforada, pintada y promiscua difundida por los medios de comunicación, pero los antiguos desprecian a estos payasos advenedizos). Muchos tienen un carácter cauto, cerebral y estudioso, aunque se sabe de unos pocos que se han vuelto locuaces, incluso elocuentes, ante un publico atento... sobre todo si hay perspectivas de conversión. Los años consagrados a asuntos ultraterrenos y búsquedas amorales cultivan una especie de carácter frío y distante en estos Cainitas. No son pocos los que desarrollan una insana fascinación por los insectos, roedores y otras sabandijas... un inconsciente homenaje al "Señor de las Moscas".
Refugio:
Los Hijos de Baal parecen atraídos hacia los lugares de carácter antiguo: bibliotecas, templos, círculos de piedras y centros de poder abandonados. Estos lugares, con el paso de las décadas y los siglos, parecen asumir algo del "toque" de los Diablos. Aparecen sellos antiguos e indescifrables sobre llanuras de hierba y elevaciones rocosas, en los alrededores nacen niños y animales muertos o deformes, y similares profecías y malos augurios siguen el paso de los cultistas como malignas huellas. Recientemente, algunas partidas de guerra de la Camarilla consagradas a la tarea de encontrar y destruir estas cofradías han vuelto con perturbadoras historias de Baali multiplicándose y cohabitando en "familias" aisladas. Dicen que los Diablos se reúnen con Ghouls y conversos de otros clanes en orgías de carne, recuperando las antiguas herejías de compartir sangre y otras practicas menos gratas...
Trasfondo:
Los Baali Abrazan a sus reclutas entre los artistas, místicos y eruditos, y también entre castas mas utilitarias (prostitutas, mercenarios, alta sociedad... etc.). Algunos novatos, sobre todo en los dominios del Mediterráneo y Oriente Medio, son preparados desde su nacimiento para unirse al clan. Ya sean reclutados en la infancia o hijos de ghouls, estos inhumanos discípulos son criados para el poder, y ascienden invariablemente a los puestos mas altos del linaje.
Creación de personajes:
Los Baali prefieren los Atributos Mentales o Sociales y aprecian el conocimiento de los misterios académicos, ocultistas y existenciales por encima de todas las demás cosas. Algunos, no obstante, siguen la senda de los "campeones de los Viejos Dioses", especializados en asuntos marciales. Por lo general adquieren un impresionante surtido de Conocimientos y Técnicas a lo largo de los años dedicados al estudio y... la experimentación. Su Naturaleza tiende a ser sumisa con sus desconocidos patrones(Arquitecto, Conformista, Juez y Mártir), aunque unos pocos Baali son genuinos Pervertidos y Monstruos. Pueden tener cualquier Conducta, pero normalmente tienden hacia el proselitismo. Los Trasfondos mas populares son Rebaño, Mentor, Recursos y Criados. Muchos de los Baali mas viejos se adhieren a variantes de las Sendas de la Catarsis y la Muerte y el Alma. La mayor parte de los jóvenes observa nominalmente la Humanidad, aunque sus puntuaciones tienden a ser bajas; los que sobreviven durante algún tiempo suelen adoptar una Senda que les permita relacionarse con su entorno. Un creciente numero de jóvenes Baali sigue las Sendas de las Revelaciones Perversas o del Poder y la Voz Interior. Quienes conocen a los Diablos dicen que la línea de sangre tiene su propio e inescrutable código ético, la Senda de la Colmena, pero muy pocos Cainitas de otros clanes saben algo de esto.
Disciplinas:
Ofuscación, Presencia y Daimoinon (sí, daimoinon, parece ser que le han cambiado el nombre).
Debilidad:
Quizá a causa de sus ultraterrenas naturalezas y ocupaciones, los Baali temen y son repelidos por la religión y sus símbolos, mas incluso que los demás Vástagos. La Fe Verdadera es el doble de eficaz contra estas criaturas (dobla los efectos de todos los fallos que perjudiquen a los Baali y de todos los éxitos que ayuden a sus oponentes); muchos Baali ni siquiera pueden soportar la visión ni tocar los artículos mas mundanos de parafernalia religiosa, pertenezcan o no a su fe. ¿Pero temen los Baali anteriores al cristianismo la cruz y la ostia? ¿Determinan la edad y el origen cultural la naturaleza de estas aversiones? Solo los mas antiguos adoradores de Baal lo saben con seguridad.
Organización:
Solo en dos ocasiones a lo largo de la historia Cainita se han alzado los servidores de Aquellos que Esperan Mas Allá, y en ambas han sido aplastados; desde entonces se les ha perseguido hasta su casi total extinción. Los supervivientes han formado subsectas divididas y enfrentadas. De hecho, hay tantas apariciones y apelaciones adscritas al patrón del panteón Baali (si puede decirse que haya algo así), como adoradores de dichas apariencias y apelaciones. Movidos por la tradición y las necesidades de supervivencia, muchos Baali se aferran a cofradías dispersas de entre 3 y 13 miembros (raramente mas), guiadas por un puñado de shaitan (reservados y misteriosos ocultistas) y al'shaitan (designados maestros del saber y señores de las cofradías). Para los ajenos a las cofradías, los Baali no parecen adoradores del diablo. Solo quienes pertenecen al culto, o han robado sus secretos, conocen la verdadera profundidad de la filosofía Baali.
Cita:
El mundo, vuestro mundo, cuelga del mas fino de los hilos entre la burla de todo lo que ha sucedido y el misterio de cuanto ha de ocurrir. ¿Es mejor enrollar ese hilo o cortarlo del todo?
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16 Diciembre 2009
De la segunda edición:
Esta línea de vampiros tuvo su origen en Mesopotamia; en tiempos, fue mucho más extensa y poderosa, pero fue diezmada por una alianza de varios otros clanes, que consideraban que los rituales de los Baali eran inmundos, incluso para los criterios vampíricos. Desde entonces, la línea de sangre ha existido en el anonimato durante milenios; la mayoría del resto de vampiros cree que son una leyenda, y los Baali se suelen hacer pasar por Caitiff entre los demas Vastagos. Se han extendido lentamente por Europa y América, y algunos han ingresado en el Sabbat.
Los Baali rinden culto al diablo. Están más comprometidos con el mal absoluto que los Malkavian más psicoticos o los Sabbat más brutales. Creen firmemente en la ascensión final de la oscuridad total y en que los vampiros son los servidores escogidos de los poderes que aguardan la tierra. No desean mantener una Mascarada frente a sus presas elegidas; ni siquiera buscan la supremacía vampírica, como el Sabbat, sino que ansían invocar a sus grandes señores para que regresen al mundo y lo conviertan en un infierno infestado de demonios.
De la tercera edición:
Su origen es de hace miles de años atrás, cuando Saulot abrazó a su primer chiquillo, que era filósofo como el, y su nombre era Shaitan. Saulot lo abrazó porque quería hablar con alguien, al igual que hizo Enoch con él. Pero los puntos de vista de Saulot y Shaitan eran muy distintos y dispares. Este último junto con sus discípulos disputaron el control de la cuidad de Kala-At-Sherghat a sus legítimos gobernantes, ya que decían que los humanos eran inferiores y podían hacer con ellos lo que quisieran. Como era su rebaño podía enaltecerlo o aplastarlo a su gusto.
Saulot sollozó y se apenó de ver toda la maldad que había engendrado en su chiquillo, se marcho de su casa para errar por la Tierra de Nod como su Sire y sus antepasados. Allí fue el primer vampiro en alcanzar la redención. Shaitan obtuvo de Nn'theraq'pss (verdadero nombre del demonio de Baal) lo que más deseaba: poder. Y bajo su guía el imperio oscuro de Shaitan floreció; y con su tutela desarrolló la disciplina de Daimoinon y la Traumaturgia Oscura.
Pero en lo más alto de su poder se desató el gran desastre, la Guerra Civil sacudió la Segunda Ciudad, y los de la 3ª y 4ª generación se rebelaron contra la 2ª. Silla e Irad fueron destruidos, Brujah fue diablerizado por Troile, su chiquillo, y esta ciudad fue arrasada. Toda la progenie fue rechazada por Shaitan, enfurecidos por el rechazo de su propia especie toda la progenie se unió, los Baali fácilmente derrotados y a su vez eran presa fácil de los Brujas, Assamitas y Gangrel. Todos destruidos menos Shaitan que escapó de esa batalla ya que fue avisado por Baal. Este huyó a América Central donde llegó a gobernar a las tribus indígenas bajo el nombre de Huitzilopoctli.
Después de esto el fue dado por muerto y olvidado. Los ghouls que consiguieron que huyera, les abrazo y con ellos aparecieron los de 5ª generación, y les dio como misión que hicieran pagar a todos por lo que hicieron. Bien estos se fueron asentando de nuevo en la ciudad destruida y la fueron reconstruyendo, estos habían aprendido las artes de los Baali, fueron encontrando lo que Shaitan habia escondido por no poder llevárselo. Aquí empezó la corrupción.
Fue entonces cuando Saulot volvió de la Tierra de Nod. Había encontrado la redención en un lugar llamado Golconda, dijo. La salvación podía ser alcanzada por todos los vampiros, si la buscaban con sinceridad. El perdón de Dios podía ser suyo. El era un profeta y un curandero, por obra de un tercer ojo que había aparecido en su frente, con el que había aparejada la capacidad de curar, ya no solo el cuerpo y la mente, sino también el alma, incluso la de un vampiro.
Saulot reunió un grupo de seguidores que creían en sus enseñanzas. Desde entonces se les conoció como los Salubri. Los Baali molestos por ello, vieron en esto una gran amenaza. Por cada acto que cometía Salout, estos cometían tres en su nombre, por lo que fueron expulsados de la ciudad y se proclamo una Caza de Sangre contra Saulot. Después de esto los Baali se dispersaron por el mundo, pero fue así como se descubrieron como lo que eran. Entonces se escondieron y fueron olvidados hasta 1640.
Desde entonces los Baali han continuado. Ocupan posiciones de poder tanto en el Sabbat como en la camarilla. Están preparándose para la llegada de su Maestro.
Apariencia:
Los Baali tienen un aspecto estudiadamente corriente, pero los que tienen una Presencia elevada parecen emanar un aura de maldad. Pueden ser de cualquier raza o sexo.
Refugio:
Los Baali suelen mantener refugios alejados de Vástagos y ganado, como casas o granjas abandonadas, para practicar mejor sus ritos.
Trasfondo:
Los Baali solo deciden Abrazar a humanos que sean inteligentes, tenaces y completamente inhumanos. La mayor parte de su progenie suele estar interesada en el ocultismo incluso durante su vida y todos los Baali lo practican una vez Abrazados.
Creación del Personaje:
La mayoría de Baali tienen entre 25 y 45 años cuando son Abrazados, aunque algunos son escogidos a una edad mucho más temprana. La mayoría proviene de un trasfondo de Diletante o Profesor. Todos los Baali, tienen un valor en Ocultismo de por lo menos 1; los Atributos Mentales y los Talentos son primarios.
Organización:
Los Baali suelen formar pequeños grupos, parecidos a hermandades ("rebaños") de entre tres y seis vampiros. El hechicero más poderoso del rebaño es el líder, que gobierna con mano de hierro.
Debilidades:
Los simbolos religiosos afectan a los Baali, como les pasa a los vampiros tradicionales de la peliculas, y sufren el doble de daño a causa de la Fe.
Disciplinas:
Ofuscación, Presencia y Daimonion.
Cita:
"Tu resistencia es inútil. Lo que tenga que ser será. Acepta tu lugar en los fuegos eternos".
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